Sábado 04 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Hígado graso

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Columnista: Jaime Forero Gomez

La enfermedad hepática del hígado graso no alcohólico (hígado graso) es el término utilizado para denominar diversos problemas que comprometen el hígado, sin tener relación con tomar alcohol. Como su nombre lo indica, se presenta secundario al acúmulo de grasa en las células del hígado. El hígado graso es cada día más frecuente y causa principal de enfermedad hepática en los Estados Unidos. Hasta hace pocos años era enfermedad presente en personas entre los 40 y 59 años, secundario a la obesidad, diabetes tipo 2 y al síndrome metabólico. Si el hígado graso no se diagnostica y trata a tiempo produce cirrosis o destrucción irreversible del hígado.

Lo grave, estamos diagnosticando con frecuencia hígado graso en niños de 4 a 5 años de vida. La causa: la comida “chatarra” rica en azúcares procesados como la fructosa química (derivada del jarabe de maíz), alimentos ultraprocesados, preservativos, colorantes químicos, contaminantes ambientales e insecticidas diversos. Por lo general, en la niñez el hígado graso no produce síntomas. Es obligatorio investigarlo en niños con exceso de peso o hijos de padres obesos o con síndrome metabólico. La única manera de prevenirlo y detectarlo es a través de controles periódicos de crecimiento y desarrollo. Diagnosticarlo es muy fácil a través de exámenes de laboratorio y ecográficos sencillos de realizar. Más grave aún, negar el diagnóstico cuando se confirma la enfermedad. La fructosa química utilizada en bebidas azucaradas, postres, ciertos pasteles y “paquetes” al ser metabolizada en el hígado, lo lesiona en forma similar al alcohol. La fructosa es hoy la principal toxina del hígado produciendo mayor daño a más dosis recibida; produce niveles elevados de grasa en la sangre la cual termina depositada en el hígado; además, es un potente oxidante produciendo gran inflamación hepática.

Por favor, no más niños gordos; no más “mazamorras”, bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados en los primeros años de vida. Diagnosticarlo a tiempo permite tratarlo con facilidad sin consecuencias tardías. Es obligatorio iniciar la práctica de un deporte al aire libre que queme la grasa, y cambio para siempre, del estilo y hábitos de vida en la familia.

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Autor: Jaime Forero Gomez
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