Miércoles 18 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Talcos Johnson y cáncer de ovario (2)

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Columnista: Jairo Puentes Bruges

En columna de marzo 9 de 2016, publicada con este mismo título, reproducía noticias relacionadas con la decisión de un juzgado de Missouri (Estados Unidos) de beneficiar con una indemnización de 72 millones de dólares a la familia de una mujer que falleció por un cáncer de ovario, en octubre de 2015.

La familia de la señora declaró que ella aplicó a su cuerpo -durante décadas- los conocidos talcos Johnson. Amigas y lectoras me comentaron, después de la anterior publicación, que algunas de ellas o sus familiares se habían aplicado los famosos talcos “toda su vida” y no habían tenido ningún problema.

Es conveniente recordar que la toxicidad de una sustancia o producto puede ser aguda, cuando los efectos se presentan en un tiempo relativamente corto, en términos generales menos de 90 días.

Y toxicidad crónica es cuando los efectos se presentan años o décadas después de empezar a utilizar (y acumular) el producto o exponerse a la sustancia.

De ahí que no es fácil establecer la toxicidad crónica de estos y muchos otros productos que han sido cuestionados desde hace muchos años. Cuestionados por los afectados y también por estudios académicos y por organizaciones ambientalistas internacionales.

La prensa internacional informó que el jueves pasado un jurado de San Luis (Estados Unidos) “otorgó 4.690 millones de dólares a 22 mujeres que demandaron al gigante farmacéutico Johnson & Johnson, alegando que su cáncer de ovario fue causado por usar el talco como parte de su rutina diaria de higiene femenina” (CNN, julio 13 de 2018)”.

Se ha informado que esta empresa enfrenta muchas otras demandas presentadas por otros afectados por sus productos; todo lo anterior ha incidido en una baja de sus acciones en los últimos días, según publicaciones económicas.

Al parecer, el problema ha sido causado por la aplicación del talco en áreas genitales; ciertos estudios -no todos- concluyen que “no hay riesgo asociado con el uso de talco en áreas no genitales”.

Aunque la empresa lo niega, algunos demandantes relacionan los riesgos con la presencia del peligroso asbesto en estos productos.

El debate no ha concluido, sin embargo, resulta pertinente aplicar el Principio Internacional de Precaución, derivado de la antigua recomendación de los abuelos: es mejor (y más barato) prevenir que lamentar.

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Autor: Jairo Puentes Bruges
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