Miércoles 25 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Residuos sólidos y educación ambiental

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Columnista: Jairo Puentes Bruges

Escribo esta nota desde la ciudad de Nantes (Francia). En el apartamento donde estoy alojado existe una caneca para residuos sólidos con dos compartimientos. Uno para residuos reciclables y otro para no reciclables. Veo que incluso un niño -de menos de tres años- deposita correctamente los residuos. Los residuos de comidas los llevan a dispositivos comunitarios diseñados para producir compost (abonos orgánicos) localizados en espacios públicos cercanos a las viviendas (fotos en mi página de Facebook). Las botellas de vidrio, las ropas usadas y residuos de dispositivos electrónicos se llevan a recipientes exteriores específicos para cada tipo de residuo.

En columna de julio 19 de 2017 relataba experiencias similares en la ciudad de Cheverly cercana a Washington, capital de Estados Unidos, la que visité nuevamente la pasada Semana Santa. En estos países y ciudades, los residuos sólidos se aprovechan a partir de la separación en la fuente (en el hogar) y al mismo tiempo se reduce la generación de estos residuos. De ahí que hace muchos años no se entregan bolsas de plástico de un solo uso en los supermercados e incluso en algunas ciudades ya no utilizan botellas de agua desechables. No solo las ciudades sino también grandes empresas siguen estos propósitos. Por ejemplo, la compañía internacional Marriott anunció que remplazará los pitillos y las pequeñas botellas desechables en 1.500 de sus hoteles “lo que evitará que 35 millones de botellas lleguen a los vertederos” (Climate Action, julio 2018).

Todo lo anterior para reiterar que la solución a los problemas de residuos sólidos no pasa por tecnologías mágicas y costosas de empresas privadas que “desaparecen” los residuos, sino por procesos masivos y permanentes de educación ambiental que llevan a la separación en la fuente y al aprovechamiento por parte de la comunidad, la municipalidad y las organizaciones de recicladores. Los residuos son considerados materias primas, según principios de la Economía Circular. Esto en el contexto de acuerdos internacionales que han sido acogidos por la legislación nacional e internacional desde los pasados años 90. En este sentido la legislación nacional prioriza “la reducción en el origen” y el “aprovechamiento”. Algo que no les interesa a empresas privadas que cobran por peso de residuos procesados o llevados a los sitios de disposición final.

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Autor: Jairo Puentes Bruges
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