Domingo 22 de Septiembre de 2013 - 12:01 AM

El interés de Rusia en Siria

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Columnista: Jerónimo Ríos Sierra

Son varias las razones que permiten entender el porqué del apoyo de Rusia al régimen de Bachar Al Asad en Siria. En primer lugar, Moscú se ha erigido como un gran exportador de material militar, con un montante que se aproxima a los 3.000 millones de euros, y a los que habría que añadir la importancia de la industria aérea y gasífera de Rusia hacia Siria, además de la persistencia del código geopolítico soviético que mantiene a este país como el mejor aliado ruso en Oriente Próximo.

Pese a esto, lo cierto es que Rusia tiene muy diversificada toda su producción militar, de manera que Siria apenas representa el 5% del volumen total. Es por ello que, más bien, la alianza Moscú-Damasco, se entendería a partir del interés ruso de evidenciarse como una potencia regional y como un actor disuasorio a un eventual interés de Estados Unidos por conseguir un régimen aliado en la región que invitase a pensar en una eventual futura intervención sobre Teherán.

Además, un hipotético derrocamiento de Al Asad podría favorecer una alternativa radical islámica – los Hermanos Musulmanes- como la que ha acontecido con la caída de varios líderes autoritarios tras las revueltas árabes, las cuales han contado con un ingente apoyo popular, como en el caso de Egipto, y que, de darse, transformarían el sentido de las relaciones políticas y comerciales llevadas a cabo por Rusia en la reigón.

Aparte, este tipo de procesos rupturistas podrían tener su desencadenante en casa, con motivo del irresoluto caso de Chechenia e, incluso, por un eventual malestar creciente con el régimen de Vladimir Putin. Una “lógica de la emulación” nada deseable en el Kremlin

Es por todo que se entiende la posición rusa en contra de la injerencia externa y a favor de la soberanía siria, de modo que toda solución debe tener su desenlace sin ningún tipo de intervención externa. Asimismo, Rusia trata de servir de contrapoder al eventual interés de Obama por encontrar rédito de la actual situación siria, aparte de posicionarse también frente a otro de los mayores aliados estadounidenses, como es Arabia Saudí. Éste, principal rival energético de Rusia en la zona además de ser sospechoso de financiar a los rebeldes chechenos y tratarse de un enemigo manifiesto del régimen de los ayatolás en Irán. En otras palabras, y dadas las circunstancias, es como si la lógica de la Guerra Fría, dos décadas después, siguiera por completo vigente.

Jerónimo Ríos Sierra es docente de la Facultad de Gobierno y RR.II de la Universidad Santo Tomás (Colombia)

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Autor: Jerónimo Ríos Sierra
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