Domingo 27 de Diciembre de 2015 - 12:01 AM

Peor el remedio que la enfermedad

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Columnista: Jesús Rodrigo Fernández

El editorial de Vanguardia Liberal del miércoles anterior hace algunas reflexiones sobre las “bondades” para Bucaramanga al ser “la quinta ciudad del país” en tener disponible la plataforma UBER, en la versión UberX que convierte en taxistas a todas aquellas personas que deseen tener unos “ingresos adicionales” en los tiempos ociosos de sus vehículos particulares de modelos recientes. Esto quiere decir que la “magia” de la tecnología vuelve un vehículo que se adquirió para uso particular en taxi y por tanto suma otro actor a la competencia de aquel servicio que tiene regulación legal y pone en peligro el sustento de miles de personas que, como propietarios o subempleados, desde hace tiempo desempeñan como actividad habitual la conducción de taxis legales con tarjetas de operación legales y cuyo parque automotor está congelado desde hace algunos años porque los estudios así lo han señalado.

La disculpa para darle la bienvenida a UberX es que el servicio de transporte individual en Bucaramanga es de mala calidad, no comparto la tesis pues no tengo queja del servicio y soy usuario frecuente. Valdría la pena conocer el estudio técnico que nos indique las causas del mal servicio y que la alternativa idónea para mejorarlo es introducir una competencia, a todas luces, desleal. ¿No resultará más lógico en lugar de incursionar en la “piratería estrato 20” con el Uber X propender por la dignificación y la profesionalización de nuestros taxistas que, bien remunerados y con reconocimiento de sus prestaciones de ley, seguramente podrán tener una mejor presentación personal y dar un trato más amable al usuario? En cuanto a la negación del servicio la solución está en el artículo 131 del Código Nacional de Tránsito y no en UberX.

Definitivamente, no creo que sea mediante la concesión de unas regalías al promotor de la plataforma Uber, ni con las comisiones de las tarjetas de crédito giradas a los bancos por efectos de la prestación del servicio público de transporte individual en detrimento de los ingresos de los taxistas que le apuntemos a la mejor movilidad de la ciudad y al mejoramiento del servicio que, repito, no es malo. Con UberX tendremos más vehículos rodando, más congestión, más contaminación, más desgaste de la malla vial, es decir, “el remedio peor que la enfermedad”.

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Autor: Jesús Rodrigo Fernández
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