Viernes 24 de Junio de 2011 - 12:01 AM

Cambios en políticas migratorias

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Columnista: Jorge Humberto Galvis

El mes pasado, el presidente Obama en El Paso, Texas, habló sobre su plan de revisar el régimen de inmigración de los Estados Unidos, con el fin de hacerlo más acorde con la realidad de ese país. Es imperativo para el gobernante demócrata tomar posición clara y concreta sobre la problemática de los indocumentados en su territorio. De nadie es desconocido que la potencia norteamericana debe su posición en el mundo a la migración que a través de la relativamente corta historia de esa República, ha nutrido a esa región a la articulación de naciones en búsqueda de un propósito común: el progreso. El llamado milagro americano, aunque ahora no lo parezca tanto, se ha hecho posible gracias al empuje, los conocimientos y la dedicación de millones de personas que inicialmente llegaron allá provenientes de Europa y forzados de África, y hoy toman ese rumbo principalmente de Latinoamérica y Asia.


Quién mejor que Obama, miembro de minorías étnicas, para asumir el reto que significa el desordenado cruce de la frontera mexicana de familias que procuran oportunidades de supervivencia y que al culminar su épica trashumancia reciben como premio la explotación por parte de inescrupulosos empleadores que con su comportamiento hacen recordar tenebrosas épocas de esclavitud. Y qué mejor lugar el escogido por el gobernante para comprometerse con solucionar el drama de los latinos sin papeles, que la población fronteriza ubicada en el rico estado texano. No es con la fuerza como se va a superar la crisis migratoria del otro lado del Río Grande. Ni con el levantamiento de murallas en plena era del NAFTA se va a disuadir a gente cuya única posesión es la pobreza, de intentar beneficiarse de la tierra de las oportunidades.


Lo que acontece en Norteamérica no es único ni atípico en el mundo. Europa se ha construido también a base de movilizaciones de naturales de unos países hacia otros. La esencia de la Unión Europea es la superación de los límites geopolíticos de mediados del siglo XX. La complejidad del fenómeno migratorio actual en el Antiguo Continente, consiste principalmente en el elevado incremento en el desplazamiento hacia allá, de musulmanes asiáticos y africanos, seguidos por nativos de América Latina.


Que el mundo se haya globalizado (siguiendo la redundante pero popular expresión), implica mucho más que la unificación de patrones de producción y consumo. Las fronteras, como los teóricos del librecambismo lo pregonaron, deben cesar realmente.

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Autor: Jorge Humberto Galvis
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