Viernes 05 de Agosto de 2011 - 12:01 AM

Obama, ¿ganó perdiendo?

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Columnista: Jorge Humberto Galvis

El ejercicio de la política, como actividad de orientación del poder recibido del pueblo soberano por delegación hecha en las urnas, tiene tanto de ciencia como de arte. Hay reglas establecidas en procura del bien público, principios sobre el comportamiento de los electores dilucidados a partir del análisis de estadísticas tomadas de los resultados arrojados por los comicios, hipótesis y tesis que han alcanzado demostración empírica; hasta ahí, lo concerniente al carácter científico. Pero, cómo llegar a las masas para conquistar los votos, cómo obtener la preferencia ciudadana a la hora de desempeñar el derecho insignia de los sistemas democráticos, es algo que puede ser estudiado, aconsejado, enseñado y aprendido, pero, jamás al punto de la certeza sobre los resultados esperados. Es todo un arte el saber generar la idea, construir la comunicación y dirigir el mensaje. Más aún, el político debe estar dispuesto a conciliar a partir del diálogo abierto, guiado por el interés del beneficio colectivo; debe ser consciente de la relatividad de las conclusiones de sus esfuerzos. Solo así estará en condiciones de trascender en la compresión de lo que es ganar y perder en el desempeño de su delicada tarea. El Presidente Obama, con el curso que le ha tocado seguir en su relación con el Congreso, seguramente estaría de acuerdo con nuestro argumento.


La Cámara de Representantes de los Estados Unidos, votó favorablemente la iniciativa gubernamental de aumentar el techo de la deuda pública de dicho país. Con esa decisión, en principio podría decirse que triunfó la posición de Obama. Sí y no. Curiosamente, el respaldo lo obtuvo en la bancada republicana, mientras su partido, el demócrata, presentó un empate. Por qué ésto? La razón no es tan compleja como parece. Los republicanos, con la salvedad de su ala extrema, el sector del llamado Tea Party, le habían dado previamente el sí a la disminución en el déficit fiscal, estimada indispensable técnicamente para la aprobación del incremento en el límite del pasivo, pero, ligada al recorte en el gasto público. Por supuesto, este fórmula no iba a ser del gusto de la mayoría demócrata. El partido de gobierno, fiel a si ideología y tradición, pretendía bajar el déficit vía aumento de impuestos, no exclusivamente sacrificando gasto. Vino después la confirmación de la propuesta, por parte del Senado y con ello, la aprobación definitiva del proyecto del Ejecutivo. La economía mundial se libró del anunciado desastre de una moratoria norteamericana. El efecto político lo verá Obama en las urnas cuando intente la reelección. Entonces sabremos si ganó perdiendo o perdió ganando.

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Autor: Jorge Humberto Galvis
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