Lunes 19 de Diciembre de 2016 - 12:01 AM

¿Para la coyuntura o para la historia?

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Columnista: José Manuel Acevedo

En el sonado caso del fast-track puede decirse sin temor a equivocarse que la Corte Constitucional falló. Sí. Le falló a la historia. Le falló a los estudiantes de Derecho que hoy se preguntan si lo que estudian en las aulas es lo mismo que saldrán a hacer en su práctica como abogados o si las leyes y las sentencias en Colombia se aplican según el paciente.

Y es que la Corte falló, entre otras cosas, porque se dejó llevar por la calentura y no tuvo en cuenta los efectos que puede provocar esta determinación en la vida institucional del país.

La Corte se dio sus mañas para interpretar un artículo que no había sido demandado y, aunque hubiera podido excepcionalmente ampararse para hacerlo en la figura de la integración normativa, lo evitó, porque ya era de por sí muy rebuscado y tomó un camino todavía más exótico que se volvió tan inédito como peligroso.

La Corte se envainó con su fallo y falló, no cabe duda. Le dio más poder al Congreso que al pueblo mismo y los términos de su comunicado de prensa son muy preocupantes en ese sentido. Solo un magistrado expresó un salvamento total de su voto y se alejó de la mayoría. El resto tomó la alternativa de los salvamentos parciales a pesar de que cuando uno lee sus enunciados más parecen total oposición que apenas una simple aclaración.

¿Por qué entonces se abstuvieron de votar que No al golpe de Estado que se estaba cocinando?... Triste: porque, según me confesaron algunas fuentes de la Corte, “nadie quería lucir como un enemigo de la paz “.

Por eso me pregunto: ¿terminó la Corte Constitucional reducida a un tribunal para la coyuntura en vez de serlo para la historia? ¿Y es que acaso respetando la Constitución no se podía hacer la paz?

Es una lástima que una Corte en la que supuestamente la única manzana podrida ya había sido retirada de su cargo por el Congreso, terminara contaminada haciendo más política que justicia.

Había otras maneras de ayudar a la paz y si existían urgencias innegables, su pronunciamiento frente al fast-track había podido limitarse a esas leyes y actos legislativos como el de la amnistía y la conformación del tribunal especial para la paz que eran requeridos prontamente. Todo lo demás sobraba pero la Corte quiso elevar al Presidente y al Congreso a rango de constituyentes primarios. Mal. Muy mal.

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Autor: José Manuel Acevedo
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