Lunes 30 de Julio de 2018 - 12:01 AM

El gobierno que comienza

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Columnista: José Manuel Acevedo

No será fácil para el nuevo presidente de Colombia sortear los obstáculos que desde ya se anticipan. El terremoto político causado por el llamado a indagatoria del expresidente Uribe, recibe a Iván Duque en medio de un ambiente de inmensa incertidumbre y pone a éste último contra las cuerdas: los más radicales del Centro Democrático querrán que se embarque en una guerra sin cuartel contra la Corte Suprema, mientras sus opositores le exigirán que se aparte totalmente del caso y respalde sin titubeos la independencia judicial. En tal escenario, Duque hace bien en decir lo que ya dijo y haría mejor todavía en no pasar de ahí en sus declaraciones.

Afirmar que tiene la convicción de que Uribe es honorable y renglón seguido asegurar que es respetuoso de las instituciones, constituye un mensaje suficientemente inteligente que, por ahora, podría permitirle moverse entre esas dos aguas y ocuparse de otras tareas más urgentes. Pero perder a Uribe como cohesionador de su bancada en el Congreso le hará mella sin duda al nuevo gobernante. Le impondrá la tarea de coordinar personalmente a los senadores y representantes, honrando su palabra de no caer en la democracia transaccional que le entrega su antecesor.

De otra parte, su gabinete –cuestionado por muchos por ser demasiado gremial– tiene un desafío enorme en los primeros meses de gobierno. La unidad debe primar y los más jóvenes tendrán que tener un diálogo fluido con los ministros más curtidos sin que unos se sientan con más ‘autoridad moral’ que los otros a la hora de opinar en los consejos ministeriales. Es imperativo para todos acertar en el primer año, pues no existe periodo de prueba para ellos en esta coyuntura.

Finalmente a Duque le tocará saber lidiar con una oposición que no le dará tregua. Desde el 7 de agosto, con las marchas convocadas por Gustavo Petro, al nuevo presidente le medirán todos los días el aceite y de cómo administre la agitación social que a muchos les conviene que no se apague, dependerá que no quede entrampado y pueda avanzar en su programa de gobierno. Finalmente, el presidente Duque tendrá que priorizar con astucia los proyectos que impulsará en el Congreso en su primer año: ¿insistir en reformas a los acuerdos de paz o concentrarse en reformas económicas urgentes para crear un entorno que le permita torear lo político y lo judicial sin la angustia de una crisis de plata?

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Autor: José Manuel Acevedo
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