Lunes 27 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Agenda propia

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Columnista: José Manuel Acevedo

No ha sido fácil el arranque de gobierno para Iván Duque. Además de cargar con el señalamiento de que es un “niño jugando a ser grande”, los actores políticos del ajedrez colombiano se han movido velozmente. El ala radical de su partido, que ahora encontró en el presidente del Senado un protagonista fundamental, le pide dogmatismo a la hora de gobernar y de escoger a su equipo de trabajo. El expresidente Uribe, por su parte, le planteó un difícil reto presentando unilateralmente un proyecto que para muchos resulta antitécnico pero tremendamente popular como es el del aumento del salario mínimo por la vía de facultades extraordinarias para el primer mandatario.

Desde la oposición, Petro no ha parado un solo momento y cada frase o propuesta preliminar planteada por el nuevo Ejecutivo ha tenido un reparo de forma o de fondo por parte del habilísimo líder de izquierda que sabe que se juega la posibilidad de volver a aspirar en 4 años y ganar si hace las cosas bien en el terreno de la comunicación política.

Los ministros de Duque, y en particular el de Hacienda, que cree tener más brújula en materia económica que el propio presidente y que se está manejando solo, va por todo y le crea problemas con la gente al joven gobernante cuando habla de IVA para los productos básicos y de más impuestos para las personas naturales y menos para las empresas. Por fortuna, la directora de Planeación Nacional anunció que será el año entrante cuando se discuta la reforma pensional para no seguir abriéndole a su jefe tantos frentes de batalla juntos.

Finalmente está Germán Vargas Lleras que quiere implementar su fallido plan de gobierno por la vía del Congreso y está presentando reformas, tal vez para demostrar que él sí la tenía clara y que Colombia se lo perdió como presidente.

En toda esta difícil encrucijada, Duque solo cuenta con una alternativa: tener una agenda propia, clara, definida, suya desde el comienzo hasta el final. No puede seguir pretendiendo quedar bien con todo el mundo sino que es importante que fije posiciones nítidas así a algunos, incluidos los de su partido, les disguste. El tiempo corre en su contra y no cabe darse el lujo de la ambigüedad que les funciona a ciertos diplomáticos pero no a él en medio de esta leonera. Conociéndolo, aunque el aterrizaje ha sido duro, ¡seguro que podrá!

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Autor: José Manuel Acevedo
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