Domingo 02 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Me sacaron la piedra

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Columnista: José Ordóñez

jose@joseordonez.net

Es miércoles, cierro los ojos intentando conciliar el sueño. Me despierta un agudo dolor, punzada entre ombligo y “verija” que me hace sentar en la cama. Quizá sean las muchas horas de vuelo acumuladas por mi gira en Bolivia y un compromiso más en Los Ángeles, California. No, el dolor se agudiza, va del bajo vientre a la espalda sin tomar escalas. Voy al baño con terribles ganas de orinar y solo son unas cuantas gotas que producen un escozor doloroso. Me asalta entonces un pánico solo parecido a la impresión de recibir un email con carácter de urgencia de la Dian. Despierto a mi esposa que retoza feliz luego del viaje. ¡Juepuerca! grita con su jadeo de piedecuestana recién asustada, y sin dudarlo cinco minutos más tarde estamos saliendo del hotel rumbo al hospital más cercano.

Cuatro horas después estaba sin una verraca piedra de siete milímetros que había taponado las vías urinarias y en una cómoda habitación rodeado de enfermeras y asistentes de todos los lugares del mundo, que hablaban en su adaptado inglés y que solo recibían como respuesta los políglotas manotazos con los que este santandereano siempre se ha hecho entender aquí.

Primero me atendieron, me paladearon el dolor y me calmaron. Luego ya preguntaron por el seguro médico, por las posibilidades económicas y por los requisitos pues aquí, no te dejan morir antes de atenderte, quizá después te mueras cuando veas la cuenta, pero se entiende que primero deben luchar por tu bienestar. Entonces pensé en la gente que amo, mis paisanos santandereanos, esos que a veces, antes de calmar su dolor deben llenar planillas, requisitos, garantías y avales y me sentí muy triste. Pensé en los que deben apelar a la acción de tutela para que les autoricen una operación, en los que pasan noches enteras quejándose del dolor en incómodas sillas de una sala de espera del hospital.

Amo Santander, regresaré en un año, siento que de alguna manera, como cada uno de ustedes debemos ser parte de la respuesta al problema del servicio médico en Santander. Ya tengo una idea ¿a ti, qué se te ocurre?

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Autor: José Ordóñez
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