Jueves 28 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Ser trans ya no es una enfermedad mental

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Columnista: Juliana Martínez

La semana pasada la comunidad trans dio un paso histórico. Después de años de lucha, la Organización Mundial de la Salud finalmente sacó la transexualidad de la lista de trastornos psicológicos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, el manual médico y científico más reconocido y usado a nivel internacional.

Equiparable con la remoción de la homosexualidad de este mismo listado en 1990, la decisión es de gran relevancia pues confirma desde y para la comunidad científica lo que las personas trans llevan décadas diciendo: que sus problemas no son el producto de una supuesta deficiencia o desviación personal, sino de los prejuicios y la discriminación que tan frecuentemente enfrentan.

Es decir que, contrario a lo que muchos creen, la que necesita ser “curada”, la que debe cambiar su modo de ser y de entender la identidad propia y la de los demás, no es la persona trans, sino la sociedad que la discrimina y violenta.

Esto es un paso importantísimo para la desestigmatizacion de la diversidad sexual. Pero es igualmente importante para el campo de la salud mental y para la ciencia en general, pues con mucha frecuencia los prejuicios se han revestido de ciencia para legitimarse.

A lo largo de la historia, la ciencia ha sido cómplice de la estigmatización de la diversidad humana al transformar las diferencias biológicas entre los cuerpos en jerarquías sociales inequitativas, opresivas y violentas.

Por ejemplo, la ciencia fue instrumental en justificar la esclavitud y la existencia de un sinnúmero de leyes y políticas públicas racistas como la prohibición de matrimonios interraciales, el holocausto judío, la implementación de lobotomías y otros métodos sumamente violentos para “curar” la homosexualidad y la exclusión de la mujer de la vida profesional y política con argumentos que negaban nuestra capacidad intelectual y promovían nuestra inferioridad moral.

Despatologizar a las personas trans pone a la salud mental del lado correcto, no solo de la historia, sino de la ciencia misma, levantando un poco más el tupido velo ideológico que durante siglos ha llevado a calificar de enfermo y desviado lo que no es más que diferente y diverso.

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Autor: Juliana Martínez
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