Jueves 17 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Por una maternidad más equitativa

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Columnista: Juliana Martínez

El domingo pasado se celebró el día de la madre. Las redes sociales se llenaron de historias de admiración y agradecimiento por la devoción y sacrificio materno. Historias que celebraban a mujeres que “lo dan todo por sus hijos”, muchas de las cuales soportan la presión del mundo laboral, mientras siguen teniendo bajo su cargo el peso del hogar.

Estas historias no eran solo de madres cabeza de familia. Incluían, con mucha frecuencia, relatos de mujeres que, o están casadas, o tienen una pareja (relativamente) estable.

En Colombia, como en muchos lugares del mundo, la transformación en los espacios profesionales ha sido más rápida que en la esfera íntima. Hoy en día, millones de mujeres han demostrado sus habilidades profesionales y han asumido cada vez más responsabilidades en esa esfera, pero sus compañeros no han hecho lo propio en el hogar.

Esta situación no es natural y no debe ser glorificada. Es cultural y debe ser enmendada.

Recordemos que venerar sin remunerar no es más que explotación naturalizada y romantizada, y que, como sociedad, siempre debemos sospechar de los discursos que glorifican el sacrificio de un grupo de personas en beneficio de otro.

Las madres no sacrifican sus vidas por los hijos porque esto sea natural, sino porque como sociedad relegamos a las mujeres a labores de cuidado no remuneradas y de poco prestigio que, pese a las empalagosas tarjetas del día de madre, terminan poniendo a las madres en situaciones de alta vulnerabilidad: las madres son quienes menos ganan en el mercado laboral, trabajan prioritariamente en economías informales, son más propensas a la pobreza en la tercera edad (las madres son quienes menos cotizan para pensión), y son más vulnerables a la violencia de género.

Así, en vez de hacer el desayuno por un domingo, un verdadero regalo de día de la madre sería sacar la maternidad del imaginario del sacrificio, que por tantos años ha descargado el trabajo físico y emocional del cuidado de los hijos en las mujeres.

Se trata de reconocer y redistribuir las labores del cuidado para que crear maternidades más libres, diversas y equitativas.

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Autor: Juliana Martínez
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