Jueves 26 de Julio de 2018 - 12:01 AM

¡Qué vivan los novios!

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Columnista: Juliana Martínez

El fin de semana pasado tuve el privilegio de asistir a un matrimonio que en apariencia parecía común: el novio y la novia celebraron su amor y su compromiso mutuo ante sus familiares y amigos. Sin embargo, este no era un matrimonio cualquiera. Se trataba de la celebración de un amor que muchos creen no solo imposible, sino indebido: la boda de un hombre trans con una mujer cisgénero o no trans (https://sentiido.com/cis-que/).

Pero esa noche -en algún lugar de esta Colombia que a veces parece dividida más allá de toda reconciliación- en la pista de baile nos mezclamos personas de distintas edades, estilos, procedencias, profesiones y posiciones políticas, entre muchas otras diferencias. Entre el reggaetón, Proyecto Uno, Yatra y el infaltable mapalé, todos estábamos hermanados, unidos en nuestro cariño por los novios y en nuestra convicción de que el amor y la familia no son privilegio de unos pocos, sino un regalo inmenso de la vida al que todos tenemos igual derecho.

La pista de baile era como espero que algún día sea el mundo: un espacio donde todas las personas, sin importar su orientación sexual o identidad de género, pueden expresarse libremente y gozar de la vida rodeados de amigos, familiares y de la persona que aman sin ser atacados ni juzgados.

Esa noche sentí con más fuerza que nunca lo que hace tiempo sabía: que la diversidad no amenaza al amor, lo enriquece; y que todos tenemos derecho a vivir sin etiquetas que restrinjan nuestra libertad de amar: amar a una pareja, a nuestra familia, a la vida y a nosotros mismos. Luchar por el amor siempre vale la pena, porque —como nos quedó claro a todos cuando la orquesta dejó de tocar y nos dimos cuenta de lo mucho que nos dolían los pies de tanto bailar, la garganta de tanto cantar y la cara de tanto reír— nadie nos quita lo bailado.

Así que lo repito una y mil veces: ¡Qué vivan los novios! Sobre todo aquellos que se atreven a desafiar las convenciones discriminatorias con la certeza de su amor profundo, singular y diverso.

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Autor: Juliana Martínez
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