Lunes 26 de Enero de 2015 - 12:01 AM

El problema somos todos

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Columnista: Laura Cuesta

“¿Qué niña no sueña con ser princesa o reina?” dijo la madre de una de las niñas que participó en Miss Tanguita. Y como seguramente a estas alturas estaremos inmersos en otro episodio de indignación mediática y estéril, con expresiones masivas de rechazo y pocas acciones que generen cambios estructurales, vale la pena devolverse a lo que pasó en Barbosa y preguntarnos si fue culpa de la alcaldesa, del ICBF, de la procuraduría, de la fiscalía, de los padres, de la sociedad, o de todos un poquito.

Esta pregunta es importante porque su respuesta nos obliga a salirnos de la reacción de corto plazo y asumir un rol más activo en la solución del problema. Y sí, desafortunadamente, la culpa es de todos. De la alcaldesa que defiende el desfile como parte de las tradiciones culturales de la región; del ICBF que no se ha enterado que este es el país de los reinados y no se ha puesto en la tarea de redireccionar esas tradiciones culturales; de la procuraduría que persigue a las parejas del mismo sexo que quieren adoptar niños abandonados por parejas heterosexuales pero ni se inmuta frente a este desfile de niñas en tanga; de los padres, que se han creído el cuento de que ser princesa o reina son los sueños que se deben fomentar en nuestras niñas; y también de nosotros como sociedad, que nos indignamos lo que dura en aparecer otro escándalo y al no hacer nada terminamos siendo cómplices de eso que tanto deploramos. No hacer nada también es dejar hacer. Y esa tarea tan difícil de civilizarnos exige acciones de política que modifiquen la percepción de esa madre que cree que está bien sacar a su hija de 7 años a desfilar en tanga en medio de una multitud alicorada, y la retroalimentación de muchos ciudadanos exigiendo medidas para replantear esas tradiciones culturales tan absurdas.

El problema somos todos. Y la solución, también.

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Autor: Laura Cuesta
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