Domingo 11 de Junio de 2017 - 12:01 AM

Piedecuesta ante las amenazas y oportunidades del crecimiento

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Columnista: Leonidas Gómez-Gómez

Desde los valles del Chicamocha hasta los bosques de niebla en las montañas, Piedecuesta ostenta el privilegio de tener las mejores condiciones geográficas y humanas para enfrentar con éxito los cambios que la convertirán en una ciudad moderna, funcional y productiva.

En contra de la vocación tradicional y como consecuencia de las importaciones, Piedecuesta ha venido reduciendo su producción agropecuaria y manufacturera para convertirse en la principal ciudad dormitorio de Bucaramanga, con buenos conjuntos residenciales para todos los estratos y excelentes centros comerciales, pero acumulando una inmensa cantidad de necesidades insatisfechas.

Con un presupuesto de $154.324 millones para ejecutar el presente año y deudas superiores a $30.000 millones que pagan altísimos intereses, la Administración actual pretende prestar otros $45.000 millones para juntar el Mercado Campesino y el Mercado Central en un nuevo edificio que impactaría dos manzanas del centro histórico. Comprometer vigencias futuras, hipotecar las rentas de industria y comercio y el impuesto predial, poner en peligro de privatización a las empresas públicas por una obra que no es prioritaria ni garantiza el cupo a los inquilinos actuales ni a los vendedores informales que trabajan en la calle, es un daño patrimonial imperdonable e invierte el orden de prioridades que debe anteponer frentes en abandono casi total como la malla vial urbana, la trocha que conduce a las veredas El Canelo, Sevilla y Planadas, los servicios de salud, educación, atención a la infancia, ancianos, drogadictos y habitantes de calle, sin olvidar el desarrollo cultural y la seguridad ciudadana. El crecimiento que se le vino a Piedecuesta será bueno o malo, dependiendo cómo se asuma. Malo, si por ejemplo, el endeudamiento le quita posibilidades al desarrollo sostenible. Y bueno, si se planifica el futuro para convertirla en un vividero tranquilo, respetuoso de su historia y tradiciones, con vías de articulación, parques, escenarios culturales y deportivos, pero sobre todo, aprovechando las bondades de la naturaleza y el espíritu emprendedor legado por sus ancestros, para recuperar la producción agropecuaria y manufacturera.

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Autor: Leonidas Gómez-Gómez
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