Martes 07 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Polarización o radicalización

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Columnista: Libardo León Guarín

Y dele con las falsas mentiras que repetidas cien veces se vuelven verdad. Que en Colombia la izquierda polarizó al país sin antecedentes, como si el siglo XIX y la mitad del XX no hubiese sido eso y solamente eso.

Sin embargo, observadores sociales opinan que hoy se presenta una radicalización, ante todo en uno de los extremos; hay polarización política cuando los dos extremos –derecha e izquierda– se radicalizan por igual, pero en nuestro caso más parece que es la derecha la radicalizada, mientras la izquierda viene acercándose al centro. La creación del partido Farc, aceptando las reglas del juego político sin violencia, como las propuestas de la Colombia Humana de Petro, para no hablar de las de López Obrador en México, parecen confirmarlo. Con este panorama se inicia un período presidencial prometiendo reversas, conejos y mano firme, desde luego acosado por radicales de viejos y nuevos partidos.

Nada nuevo por supuesto. Leyendo la “Historia Mínima de Colombia” (Jorge Orlando Melo, Colegio de México, 2018), se deduce que desde la primera república hasta la última, que en realidad han sido la misma, hay temas controversiales constantes que vueltos programas de gobierno empujan a tomar posiciones ideológicas radicales y polarizadoras, hasta llegar a la guerra. Libertad de cultos, acceso a la tierra, libre pensamiento, discriminación social por etnias, sexo, clases, ingresos, educación libre, la separación iglesia-estado y el sufragio universal fueron los temas más polémicos que dieron lugar a la puja entre los partidos tradicionales, cuando liberales y conservadores tenían ideologías opuestas. Porque hoy están con la derecha.

En eso estamos. Regresan los amigos de la sociedad jerarquizada, de la educación privada y confesional, del libre mercado, de la familia medieval, de la guerra (no obstante las recomendaciones de la ONU para mantener los Acuerdos de Paz) y del “castrochavista” Francisco de Roux, para quien vivimos una ambivalencia entre la paz sin consolidarse y el regreso de los amigos de la guerra con todos sus horrores.

Señor Presidente, usted empieza hoy a gobernar. De su gobierno, no de usted, que solo es Duque, depende que cese o continúe la guerra más larga de todas desde 1810, aceptando o no radicalizaciones de fuertes grupos con poder que lo acompañaron en la campaña política.

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Autor: Libardo León Guarín
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