Martes 14 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Cargados de tigre

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Columnista: Libardo León Guarín

Dos discursos, dos estilos, el uno cargado de tigre como suele hacerlo el segundón para ganar méritos, cuando el amo está presente; el otro lleno de frases comunes promeseras que nadie recordará dentro de un año, si no es por periodistas buscadores de olvidos. Ambos cortos, afortunadamente, porque estábamos enseñados a largas “piezas oratorias”, como aquella durante la posesión de Ospina Pérez, a la cual culparon por lo sucedido al delegado del gobierno español, señor Marquina, quien de regreso murió en Nueva York afectado de la próstata, después de largas horas de discursos, vestido de riguroso sacoleva, pero sin poder romper el protocolo para ir al baño.

No creo como algunos mal pensados que algún diablo cambiara los papeles, para que el del señor Macías fuera el del presidente Duque y viceversa. Pero que fueron calculados no cabe duda. Al del senador presidente ya no le caben más improperios ni celebraciones de amigos del Centro Democrático cargados de tigre; no lo soporté y entendí lo que los ingleses decían del televisor: que lo mejor era el botón para apagarlo. Pero poco se dice del trazado de ruta del Presidente: me pareció sin profundidad, mesiánico, apropiado para una posesión hace 50 años; y contradictorio: invitando a la unidad nacional alrededor del Gobierno ¡Otra vez!, reconoció fugazmente que la oposición es necesaria en toda democracia, así durante todos los 52 minutos defendiera el unanimismo del “presidente eterno”, pero condenando las dictaduras, hablándole a Juan para que oiga Pedro.

Invitando a impulsar el “progreso”, sonó hueco; usó un concepto dejado de lado en las ciencias sociales porque en su nombre, disociándolo del desarrollo social para convertirlo en puro avance tecnológico, se viene manejando el mudo desde hace siglos, acabando con él contaminando aguas, talando bosques, construyendo ciudades caóticas, inventando enfermedades para vender medicamentos, pudriendo el aire, envenenando alimentos con químicos, etc. Por supuesto explicable, porque su formación académica básica ni el paso efímero por Harvard dan para estas reflexiones, sin mencionar la del señor Macías. En resumen, unas de arena y otras de cal, pero ambos cargados de tigre porque ¿la derecha tampoco perdona?

Adenda: En un país que celebra su “independencia” cada año, no solo los EE.UU., sino ahora también Israel, nos dicen con quiénes debemos establecer relaciones diplomáticas.

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Autor: Libardo León Guarín
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