Martes 04 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Ecos de la consulta

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Columnista: Libardo León Guarín

Si la votación alcanzada en la reciente consulta contra la corrupción no es despreciable, en país de abstencionistas por ignorancia política o por desencanto voluntario, no se puede dejar pasar que solo trataba de obtener un 33% del censo electoral; el resultado nos deja mal parados hacia adentro y hacia afuera como país indolente, con regiones donde esta patología social pareciera formar parte del “modus vivendi” cultural: hablo de zonas de la costa atlántica (Córdoba, Guajira, pero también en Antioquia), donde sin compra de votos, sancocho y CVY son pocos los motivados políticamente en estas decisiones. Esta ha sido oportunidad para demostrarlo.

Otra vez hablan, como en tiempos de Gaitán, de la restauración moral de la república, que en sociología equivale a modificar la cultura (valores, normas, hábitos, costumbres y usos), sin quedarnos en la sola Ley que de suyo no tiene poder absoluto para cambiarla; materia jurídica voluminosa, acumulada por siglos en leyes, decretos, ordenanzas y acuerdos, hay por montones; ni en nombrar comités desde el alto gobierno como acaba de hacerse, porque sigue siendo cierto, en buena parte, que si no quieres hacer nada nombra una comisión.

A tal grado de descomposición llegamos que al invitar a alguien a votar la consulta, la respuesta fue preguntarme si daban medio día libre; y si la ausencia de políticos promoviéndola fue notable -al fin era su “harakiri”-, los medios tampoco hicieron mucho: para enterarme de los resultados tuve que acudir a estaciones de televisión internacionales como la DW y TVE que informaban sobre el resultado en noticieros nocturnos, porque nuestras emisoras sospechosamente estaban en todo menos que en los análisis de la jornada. Sin embargo, la deformidad llegó a traspasar tan profundamente a la organización social, que solemos enterarnos solamente de los escándalos más hediondos; las pequeñas corrupciones, los sobornos menores, los silencios comprados, el mirar para otro lado, el comer callado, las avionadas consentidas, las amenazas al vecino mirón, el hacerle la segunda, no son noticia; entraron a formar parte del panorama cotidiano que normaliza lo anormal en provecho propio.

Adenda.- Ningún material es basura hasta tanto no se lo trate como tal, dicen los alemanes. Y aquí no hemos sido capaces de montar una planta de reciclaje.

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Autor: Libardo León Guarín
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