Miércoles 15 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Poco a poco llega la calma

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Columnista: Luis Ernesto Ruiz

Pasada la borrasca desde la posesión del presidente Iván Duque, va llegando la calma. No hay duda de que no solo fue el ventarrón que dañó todas las sombrillas o las ampollas que causó el discurso del Presidente del Senado; pasados los días, la mesura que ha guardado el nuevo mandatario poco a poco hará que se aclimaten las aguas.

Pasaron los primeros escarceos entre el expresidente Uribe y el senador Petro, parece haber un idioma de mutuo respeto. Lo importante es que las diferencias que existan se traten civilizadamente, y eso no es pedir mucho.

Solo queda la calentura del proceso pendiente de la indagatoria del doctor Uribe ante la Corte Suprema de Justicia, la que cuenta con el permanente hostigamiento de algunos medios, que quieren que la candelada no amaine; esto tendrá en ascuas la opinión, como es de esperar, porque el deseo de algunos es poner tras las rejas al expresidente, lo que han intentado por todos los medios desde ya hace varios años. Esto sería el estropicio más grande en la historia del país, el que en el Congreso estén quienes han hecho correr ríos de sangre y dolor en estas tierras por muchas décadas, mientras que quienes defienden la institucionalidad están yendo a las cárceles.

Ya sé de los madrazos que me lloverán, tengo callos, soy consciente que todos tenemos que propiciar llegar pronto a caminos de reconciliación y paz, donde aceptemos que es necesario acostumbrarnos a ver en el Congreso y en el Gobierno a quienes han militado por fuera de la ley y se han acogido a los acuerdos; que tenemos que abrirles paso a quienes prefieren trabajar que guerrear, pero que el cartabón alcance para todos, porque no se puede pensar que quienes deben pagar las culpas son aquellos que de parte del Estado salieron en defensa de la instituciones patrias. Creo que Iván Duque va encaminado en el propósito de cerrar brechas y borrar heridas, que no podemos tratar de apagar incendios echándole gasolina, la reconciliación debe ser un propósito de todos. Hagámosle.

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Autor: Luis Ernesto Ruiz
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