Lunes 30 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Anales de la democracia

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Columnista: Luis Fernando Rueda

Si usted quiere ver lo que es una triste despedida, tan solo tiene que buscar el discurso pronunciado por el senador Efraín José Cepeda Sarabia, el 20 de julio pasado, fecha en la que se instaló el nuevo Congreso de la República. Toda una clase sobre cómo es que las personas no se deben comportar en un recinto considerado por muchos como “sagrado” cuando su máxima dignidad, en este caso el presidente saliente de esa corporación, se dirigía a sus colegas, los “honorables” congresistas.

Daba grima ver al senador conservador intentando llamar la atención mientras en el hemiciclo la mayoría de asistentes hacía de todo, menos escuchar. Unos hablaban entre sí, otros se saludaban a lo lejos, algunos se hacían el respectivo “retrato” para compartir por redes sociales cuando no estaban caminando por los pasillos, en fin, la fiel representación de una plaza de mercado y no del “templo de la democracia”. La televisión pública, que transmitió en vivo el acto, no puso al aire la imagen del primíparo senador Antanas Mockus quien, ante la impotencia de ver la falta de respeto de los asistentes, decidió volverse a bajar los pantalones y mostrar sus nalgas. Pero en tiempos de redes sociales más se demora un caramelo en la puerta de un colegio que una noticia en volverse viral, la imagen de su trasero le dio la vuelta al mundo. Y como suele suceder en este país, preferimos quedarnos con el pecado y sin el género.

Que fue un acto indebido, nadie lo discute. Que comparar la bajada de pantalones del exalcalde de Bogotá con la corrupción en la política no tiene lugar, cierto. Lamentable es que ese “nuevo” Congreso sigue siendo el viejo teatro lleno de escenas que, a la postre, terminan replicándose en otros recintos. No hay que ir muy lejos para recordar, por ejemplo, a tres “ilustres” concejales bumanguesas, quienes en octubre pasado se dedicaron al manicure en plena sesión. O, hace unas semanas, ver al concejal Pedro Nilson Amaya jugar “solitario” en pleno debate en el Concejo. Ejemplos que quedarán registrados en los anales de la democracia.

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Autor: Luis Fernando Rueda
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