Jueves 26 de Julio de 2018 - 12:01 AM

“No podemos fallarle a la paz”

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Columnista: Luis Pinilla Pinilla

Son palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la instalación del Congreso, acorde al “cuasi estribillo” en varios de mis artículos que me atrevo a destacar: “La paz es una misión de todos y por siempre”. A propósito, cito palabras de Augusto Ramírez Ocampo en el Prólogo a mi libro “Violentos somos”, 2006: “La especie humana que ha sido capaz de inventar la guerra, también puede inventar la paz. La Paz y la Reconciliación son posibles en Colombia siguiendo el apremiante deber de cada colombiano…. La violencia no es una enfermedad congénita. Pero sí es muy contagiosa.”

Por mi parte me reafirmo en la apreciación que, con los actuales acuerdos de paz, Colombia ha avanzado en su construcción, reconociendo que ahora y por siempre habrá algo, mucho más por hacer; de allí la “invitación” del Presidente Santos en su “despedida”.

En otro contexto el Procurador Fernando Carrillo decía hace pocos meses: “Cada día aumenta la desaprobación ciudadana a la política y hay sequía de confianza…. En tiempos de incertidumbre es imperativo reinventar la política para que vuelva a ser una actividad hermosa.”

Da “grima” observar la instalación del Congreso que nos “regirá” durante los próximos cuatro años, empezando por la confirmación de que ya no existen partidos políticos sino asociaciones de intereses personales, en las que cada quien solo busca el “cómo voy yo” y si no veamos el dudoso “currículum” de Ernesto Macías, elegido Presidente del Congreso, con cuya elección el tan cuestionado “dueño” del Ejecutivo electo se apoderó también de la Presidencia del Legislativo. “Dueño” ahora enjuiciado por la Corte Suprema.

La ceremonia en el Congreso fue tan “grotesca” como para permitir que un congresista, ex rector de la Universidad Nacional y ex alcalde de Bogotá, repitiera su ordinariez de “bajarse los calzones” en público.

Ante todo lo anterior me uno a las palabras de Augusto Ramírez y Fernando Carrillo de curarnos del contagio de la enfermedad de la violencia, para entonces ser capaces de reinventar la política como una actividad hermosa.

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Autor: Luis Pinilla Pinilla
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