Domingo 15 de Noviembre de 2015 - 12:01 AM

No le den la espalda

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Columnista: Manolo Azuero

La crisis del Hospital Universitario de Santander (HUS) y la difícil situación financiera de la red pública de hospitales no puede seguir en la última hoja de la agenda de la élite local. El argumento, irrefutable, de que el trance de los hospitales manifiesta el fracaso del modelo, no debe adormecer los esfuerzos urgentes. El HUS y sus pares requieren, fuera de la reforma estructural, un salvavidas coyuntural que garantice una atención digna a los pacientes, que son los más pobres de esta sociedad excluyente. Está en riesgo la vida.

Subrayando que la deuda de la Secretaria de Salud departamental con la red de hospitales asciende a casi 50 mil millones de pesos y que su presupuesto 2016 (alrededor de 100 mil millones), ahora en discusión, es paupérrimo ante la magnitud del problema, me dedico al HUS. El Hospital que, además de prestar servicios médicos, es la plataforma de formación de la UIS.

Esta entidad está inmersa en una paradoja. Han invertido millones en su infraestructura, pero la ejecución ha sido tortuosa y más costosa de lo planificado, en plata y en tiempo, poniendo en riesgo incluso su acreditación. Además, mientras tanto, se ha cocinado una debacle financiera.

La cartera del Hospital, es decir las cuentas que tiene por cobrar (en su mayoría a las EPS), ronda los 120 mil millones. A eso, hay que sumarle 23 mil millones por excedentes de facturación de la Secretaría de Salud hasta 2014 y lo acumulado este año por esa dependencia, que debe pagar los servicios prestados a la población pobre no asegurada y los no POS del régimen subsidiado. Muchas de las cuentas ya serían irrecuperables, como 16.767 millones que debe la liquidada Solsalud.

La situación ha dejado al Hospital sin efectivo para pagar a los proveedores de insumos y a los médicos. Por eso, muchos de los especialistas entraron en paro.

La solución pasa por el pago de las deudas por parte de la Secretaría y la gestión inmediata de la cartera exigible (menos de la mitad de la total) ante los deudores, y ahí el gobierno nacional es clave. Por eso, la élite debería dejar su indiferencia, apoyar a la comunidad afectada y exigir intervención (como lo hacen con las vías…).

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Autor: Manolo Azuero
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