Domingo 05 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

¡Socorro, el teatro!

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Columnista: Maria Juliana Acebedo

mariaj.acebedo@gmail.com

En diciembre de 2013, la Gobernación de Santander suscribió el contrato para la remodelación del Teatro Municipal Manuela Beltrán del municipio del Socorro, con una inversión cercana a $2.200 millones y una interventoría por $100 millones más. Esta obra a la fecha no se ha podido poner al servicio de la comunidad, a pesar de haber sido “aparentemente” entregada en 2014, pues no se evidencian actas publicadas adicionales que digan lo contrario en el Secop. Según informe del municipio, varios aspectos técnicos de los equipos e infraestructura son los que han impedido que los socorranos disfruten de este espacio cultural: humedades presentes en la edificación, debido a que las cañerías de los baños se rebosan por precipitaciones fuertes, generando humedades en el foso del ascensor, la placa de concreto no fue impermeabilizada de manera adecuada y tampoco tiene las pendientes necesarias, lo que ocasiona filtraciones en el escenario por acumulación de aguas lluvias; el sistema eléctrico no cumple con la normatividad para espacios de este tipo, además es insuficiente para los equipos especializados que tiene el teatro, ya que no tiene la capacidad necesaria para suministrar la energía que requiere la iluminación, los aires, el telón, el ascensor y el sonido; muchos espacios deben ser intervenidos nuevamente, por fallas en su proceso de planeación y constructivo, además de la baja calidad de los materiales utilizados en la obra. Por ahora el Socorro seguirá sin el teatro prometido. Este diciembre cumplirá cinco años la obra planeada para ejecutarse en siete meses, sin evidencia de avances concretos que den solución definitiva a los problemas técnicos que presenta, sin pronunciamiento alguno de los entes de control, ni acciones visibles al respecto, sin advertencias técnicas y oportunas de la interventoría, ni acciones de la entidad contratante, ¡cuánta desidia! Mientras tanto, los equipos especializados instalados, mobiliario e infraestructura sufrirán el deterioro natural del paso del tiempo, seguramente muchos de ellos no funcionarán adecuadamente o ya estarán completamente fuera de servicio, sin haberse podido estrenar en las puestas en escena y espectáculos artísticos que tanto añora la comunidad comunera.

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Autor: Maria Juliana Acebedo
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