Domingo 26 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

¿Subir el Salario Mínimo?

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Columnista: Mauricio Cabrera Galvis

EXORDIO. Votar siete veces si, o si hay desacuerdo con alguna de las preguntas votar no en esa, pero de todas manera votar en la consulta anticorrupción de hoy. Es nuestra oportunidad de que, sin importar el partido político, nuestra indignación ciudadana contra la corrupción pueda convertirse en acciones para controlarla.

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Son numerosas las preguntas que se han planteado sobre la propuesta del expresidente senador de hacer un aumento extraordinario y por una sola vez del salario mínimo. ¿Qué si es un contentillo para justificar la rebaja de impuestos a las empresas? ¿Qué si es una forma de compensar la propuesta de extender el IVA a todos los productos de la canasta básica? ¿Qué si es una forma de mermelada para el Congreso, pues se van a aumentar los salarios de los congresistas? ¿Que si son todas las anteriores?

Sin entrar en el juego de las hipótesis o las conjeturas, quiero analizar desde el punto de vista estrictamente económico los pros y contras de la propuesta en la coyuntura actual, para lo cual conviene recordar cuál es el papel que juegan los salarios en el engranaje de la economía.

Para cada empresa por separado los salarios tienen un doble impacto: de una parte son el precio del trabajo empleado en la producción y, por lo tanto, un factor que incide en los costos de manera que cuando se aumentan, o bien disminuyen las utilidades de los empresarios o se trasladan a los precios del consumidor. En la pugna distributiva los empresarios suelen ser reacios a las alzas salariales y más cuando son extraordinarias como la que se propone ahora.

Por otro lado, para el conjunto de las empresas los salarios son los determinantes de la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de los consumidores nacionales y, por lo tanto, de la cantidad de productos que puedan vender en el mercado interno. Desde esta perspectiva, se justificaría el aumento extraordinario, pues serviría para estimular demanda interna y por consiguiente ventas y producción.

Sin embargo la propuesta del expresidente tiene una condición que impide que opere este mecanismo de impulso al crecimiento del PIB, pues plantea que el aumento del salario debe depositarse en los fondos de cesantías, es decir es un ahorro forzoso para los trabajadores. Así, la economía se queda con el pecado de los mayores costos de producción y sin el género de la reactivación económica.

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Autor: Mauricio Cabrera Galvis
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