Viernes 17 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

La oscura elección de contralores

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Columnista: Miguel Angel Pedraza

La elección del nuevo Contralor General de la República en el Parlamento, o mejor, el espectáculo en el Congreso para elegir al nuevo Contralor, nos hace recordar inevitablemente la elección del señor Jorge Gómez Villamizar como el Contralor de Bucaramanga.

Que los políticos quedaron rajados al principio pero que luego pasaron; que se cambiaron las reglas del concurso; que el mejor puntaje no le sirve a nadie para quedar de primero; que el examen fue un saludo a la bandera, en fin. De todo eso se sufre actualmente en la elección del Contralor General, y de eso y más se sufrió en la de nuestro Contralor municipal.

¿Lo recuerdan? Jorge Gómez Villamizar no fue siquiera el tercero en las pruebas de conocimientos, tampoco fue el segundo y menos el primero, pero terminó elegido con aplausos como el Contralor de Bucaramanga, gracias a la aplanadora liberal que lo ungió con determinación, porque así lo habían pactado políticamente de tiempo atrás.

Por aquella época de la elección de Gómez Villamizar, las mesas directivas del Concejo se enfrentaron por las condiciones de la convocatoria, hubo tutelas y demandas, y aunque a última hora se asomaron otros nombres con alguna opción, ya todo estaba discutido y decidido por la mayoría del cabildo, haciendo valer su posición dominante para elegirlo a su antojo. Lo mismo va a suceder con la escogencia del Contralor General, que seguramente ya está escogido por las maquinarias políticas, aunque competirá con otros de buenos pergaminos que ni siquiera tendrán derecho a un premio de consolación.

Definitivamente no aprendemos las lecciones y terminamos disfrazando de meritocracia lo que en verdad no corresponde al mérito y la transparencia; y simulamos un concurso cuando en realidad estamos presenciando un juego de cuotas de poder. De las cuotas de las mayorías, porque así está diseñada nuestra “democracia”.

APARTE: lo mínimo que puede tener una cafetería son sillas para la gente, pero en la Alcaldía decidieron quitar las sillas. Allí no hay donde sentarse. ¡No hay derecho a tanta mezquindad!

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Autor: Miguel Angel Pedraza
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