Martes 31 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Un “plácido” domingo

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Columnista: Mónica María Moreno Mesa

monicamariam@gmail.com

Creo que soy el símbolo de la crisis del domingo. Desde pequeña, como no era la más juiciosa, a las seis de la tarde me entraba la crisis de no haber hecho tareas o estudiado para una previa. Ahora de adulta, empiezo a hacer un check list de la semana: tareas, deudas, responsabilidades, y caigo literalmente en una angustia difícil de describir. Dicen algunos estudios que el domingo es el día en el qué más se suicida la gente. Existe ese síndrome, y creo que con guayabo se acrecienta. Los domingos en los que me he enrumbado el sábado anterior se llenan de desasosiego y angustia. No es un mito. Es realidad.

El término “Síndrome de domingo” apareció por primera vez en el libro ‘Ansiedad de 9 a 5’, de la psicóloga norteamericana Larina Kase. Según muchos expertos es un mal de occidente y de adultos que se lo transfieren a los niños. No sé si mis papás lo tenían, lo que sí sé es que cuando mi mamá me preguntaba: “¿Ya hizo tareas?”, me entraba el síndrome con toda, y me daba el afán de hacerlas, porque sabía que de mis progenitores no iba a recibir ninguna ayuda. No tenía opción o las hacía o no, y tenía que asumir las consecuencias. Nada más.

La única manera que se termine este suplicio es que llegue el lunes con todas sus realidades. Ya pasa el tiempo de pensar y preocuparse, para empezar a actuar y enfrentar.

Pero hay domingos de domingos. Me pasa que por las tardes a veces me da un ataque frenético por algo de dulce, otros un afán por organizar mi closet, otros por salir corriendo de la casa y verme con alguien para hablar y hablar. A veces voy a misa tarde, porque me distrae de las preocupaciones.

Pero también algunos me dan la posibilidad de reiniciarme, y eso me encanta. Cuando puedo poner mis ideas en orden, me ayuda mucho, y tengo un mejor lunes y una mejor semana. Porque del afán solo me queda un cansancio inagotable. A veces me aparto de todo, pongo música y sola con mis pensamientos, hago un pare y me organizo. De vez en cuando lo logro. De todos modos, he aprendido a quererlo y a disfrutarlo...

¿Y, cómo son sus domingos?

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Autor: Mónica María Moreno Mesa
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