Miércoles 15 de Agosto de 2012 - 12:01 AM

¿Qué opina Krugman de Latinoamérica?

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Columnista: Omar Rangel

El pasado 12 de agosto en su programa Oppenheimer Presenta, Andrés Oppenheimer entrevistó al premio Nobel de Economía Paul Krugman. Sus opiniones tienen especial relevancia en medio de la crisis financiera que atraviesan las economías desarrolladas; los duros cuestionamientos que el catedrático norteamericano ha hecho a las tímidas soluciones propuestas por los diferentes líderes mundiales y a quienes creen que la respuesta a la crisis es la austeridad han hecho de sus libros bestsellers y de su blog en el New York Times uno de las más controversiales. En esta ocasión el Nobel dio su punto de vista, no sólo sobre el panorama económico mundial sino sobre Latinoamérica en particular. Estas son algunas de sus conclusiones.

Al modelo económico y de desarrollo de Venezuela lo considera populista e irresponsable: “Lo poco que sabemos es que las viejas reglas aún tienen vigencia: si uno imprime dinero para cubrir sus deudas aun cuando la economía no esté en recesión, provocará una inflación alta. Si uno aplica políticas populistas irresponsables, eso perjudicará el crecimiento. De manera que no creo que Venezuela sea un modelo a imitar”.

Sin embargo, Krugman es claro al plantear las deficiencias del otro lado de la balanza: “Por otra parte, el sistema de libre mercado a ultranza no ha funcionado como se suponía. Hemos estado escuchando vaticinios de gran crecimiento para México desde hace décadas. Y aunque México no está terriblemente mal, sin dudas no ha tenido el despegue que se esperaba. Las economías que parecen funcionar mejor son las que aplican políticas intermedias, que son básicamente el libre mercado y políticas fiscales responsables, pero que también hacen serios esfuerzos por reducir la pobreza. Brasil es el ejemplo obvio”.

Pese al escepticismo mundial, Krugman es relativamente optimista con respecto a la región; a pesar de la revaluación de las monedas locales no considera que el continente sufra los peores coletazos de la crisis mundial. El llamado del Nobel es entonces a la moderación, a jugársela a fondo por las reformas sociales y la reducción de la pobreza, pero sin caer en la retórica del populismo irresponsable de algunos de nuestros vecinos.

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Autor: Omar Rangel
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