Miércoles 29 de Agosto de 2012 - 12:01 AM

¿Qué tan cerca estamos del fin de esta historia de dolor y de sangre?

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Columnista: Omar Rangel

El pasado lunes, Juan Manuel Santos le confirmó al país que su gobierno ha adelantado conversaciones con las Farc, con el objeto de buscar una salida negociada al conflicto. El Presidente señaló que los detalles del acuerdo con el grupo guerrillero serán conocidos en pocos días. Ante el inminente inicio de unos nuevos diálogos con las Farc, la pregunta es ¿qué tan cerca estamos del desenlace de una historia de más de 50 años de dolor y de sangre?

La experiencia nos obliga más que a estar optimistas, a no crearnos falsas expectativas y a actuar con cautela. El mismo Presidente manifestó la importancia de, por una parte, actuar con prudencia, seriedad y firmeza, anteponiendo siempre el bienestar y la tranquilidad de todos; y por otra, la de enmarcar los nuevos acercamientos dentro de los siguientes principios: aprender de los errores del pasado para no repetirlos; cualquier proceso tiene que llevar al fin del conflicto, no a su prolongación, y mantener la presencia militar sobre cada centímetro del territorio nacional. El mensaje del Presidente deja en claro que lo que no se puede permitir es que se repita la experiencia del Caguán, en la que la guerrilla le falló a la sociedad.   

Aunque la nueva escalada de violencia de las Farc obligó a las fuerzas militares a ajustar su estrategia de lucha, y ha creado cierto escepticismo en la sociedad acerca de la eficacia del accionar militar, el Ejército ha demostrado más de una vez que cuenta con herramientas técnicas que le permiten adaptarse más rápido de lo que la insurgencia lo hace y que seguirá propinando los golpes que sean necesarios para forzar una solución al conflicto. Por eso no debemos insistir con demasiada generosidad en una salida negociada; primero hace falta que la guerrilla demuestre con hechos concretos de paz cuál es su verdadera voluntad política.

Estamos cerca de llegar a un acuerdo con las Farc, toda vez que lo que importa en una negociación de paz es ser el lado fuerte en la relación de poder, como lo es ahora el Estado colombiano. No obstante, para poner fin a esta historia de violencia y sangre, el Gobierno debe actuar con prudencia, seriedad y firmeza, como lo dijo el mismo Presidente.

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Autor: Omar Rangel
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