Miércoles 05 de Septiembre de 2012 - 12:01 AM

El discurso de Mitt Romney para América Latina

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Columnista: Omar Rangel

La pasada fue una semana muy provechosa para Mitt Romney. Después de aceptar en la convención de su partido la nominación para ser el candidato de la colectividad, el republicano está casi empatado con Obama en los más recientes sondeos de opinión de la carrera por la presidencia de la primera potencia mundial. A diferencia de lo que muchos pueden pensar, a Romney le está dando resultado radicalizar su discurso de derecha, para marcar diferencias con el actual mandatario. Conviene analizar algunos de los ejes de la campaña republicana y sus posiciones sobre temas clave como las relaciones con América Latina.

La estrategia republicana es sin duda convertir el debate electoral en uno meramente económico. Los demócratas no lo han hecho bien en temas como crecimiento, desempleo y deuda pública, por lo que los republicanos pueden ganar allí la batalla. Debido a que la imagen de Romney es la de un empresario rico y exitoso, y no la de un hombre de clase media preocupado por lo social, sus asesores quieren proyectarlo como el candidato que puede conseguir los empleos que los americanos necesitan, al margen de si lo votantes comparten su ideología conservadora.      

El discurso de Romney, que en los aspectos económicos es sólido y puede traer perspectivas positivas, en otras materias, como la política exterior, busca legitimar posiciones demasiado fuertes que terminan siendo contraproducentes para la estabilidad mundial. Los republicanos insisten en que el camino para lograr la paz es la fuerza y que no se pueden seguir tolerando la influencia extranjera.

Para nuestro caso, esto significa que Romney buscaría ponerles límites a las relaciones de gobiernos latinoamericanos como el de Venezuela con regímenes como el de Irán o el de Siria. El asunto aquí, como lo observa Andrés Oppenheimer en su columna del Miami Herald, no es que vayamos a acabar en guerra, sino que el discurso beligerante de EEUU legitima la concentración de poder en manos de los gobiernos autoritarios de América Latina, que durante el gobierno de Obama no han podido sacar provecho de los ataques verbales del “imperio” para afianzar su poder.   

 

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Autor: Omar Rangel
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