Lunes 30 de Julio de 2012 - 12:01 AM

¿Qué hacemos con… la historia política

Comparta este artículo ›

Columnista: Orlando Pinilla Prada

Parece que estamos en unos meses de paz política. El Dr. Uribe, inteligente, inquieto, en discordancia permanente con el Gobierno, con los curas, con él mismo, se nota como cansado de hablar, quizá se dio cuenta de que cada vez lo oyen y lo leen menos y ha calmado su cantaleta. El Presidente sigue en función política y de paso tiene que aguantarse a quienes piden su reelección. Esperemos a ver qué pasa.


A este país “no lo arregla nadie”, llegará a la tranquilidad absoluta por el cansancio físico de los actuantes en política, que cometen toda clase de errores. Las marchas y manifestaciones políticas también llegan a su fin y claro, habrá un mucho de tranquilidad y paz. Poco a poco el país avanza con la seguridad que dan unos y otros.


Hablemos un poco de la historia de muchos. En Roma, cuando llegaba Julio César, en las calles se gritaba: “Esconded vuestras mujeres porque ha llegado el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos”. Pero era César. De Napoleón se comentaba que los cuernos que le ponía Josefina se conocían en todo el Imperio. Nuestro “amado” Bolívar era excesivamente feo, pero no era ningún santo de la cintura hacia abajo, por eso en la Nueva Granada no le querían mucho. Del General Santander decían que era super cariñoso pero gastaba poco. De Mosquera se decía que era “tan maluco” que cuando al fin se confesó el General Vargas Santos anotó: “Con tal de que se muera, aunque se salve”. A Núñez no lo querían en Bogotá porque era un “peligro público” de la cintura hacia abajo; su vida fue escandalosa hasta cuando Soledad Román lo aplacó. López Pumarejo era un tomador de trago de tiempo completo. De Carlos Lleras se decía que era muy bravo, pero de verdad un gran colombiano.


Vienen luego la época del Frente Nacional y las múltiples y finales intervenciones de Laureano, hombre que ocupó varios espacios en la Historia de este país.

Publicidad
Autor: Orlando Pinilla Prada
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.