Lunes 06 de Agosto de 2012 - 12:01 AM

Qué hacemos con… Tritski?

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Columnista: Orlando Pinilla Prada

Leí despacio la vida de un hombre que nació y creció en un medio muy difícil. Vivió, luchó y se mantuvo en un mundo muy complicado. El era un hombre difícil. Pleiteador, inconforme, siempre en contravía. Tuvo el poder en sus manos “y lo regaló”. Su máximo contendor era tan bien astuto, intrigante, manipulador, le ganó el pleito y lo persiguió hasta la muerte. Huyó de su país y vagó por Europa y finalmente llegó siempre huyendo, como era su costumbre, a México, donde en verdad lo quisieron y lo consintieron. Hablo de Trotski, el seguidor de Lenin y hombre fuerte que hizo posible la revolución Bolchevique. Tenía muchos defectos y pocas virtudes, pero llegó a ser uno de los hombres más importantes de su tiempo. Stalin lo persiguió hasta cuando lo mató. Parece que era un buen hijo, marido ejemplar, buen padre y en casa era cariñoso. En síntesis, fue uno de los hombres más grandes de su tiempo. El como el Che Guevara, fueron más conocidos por su tragedia final que por su vida combativa.

De Castro es mejor que hablen quienes vengan después de su muerte. Parece que era más que un enemigo un colaborador de USA. Nadie puede negar que era un ser excepcional. Baltazar Garzón, perseguidor por su deseo de publicidad, resolvió meterse con Franco y en verdad nadie aceptó ni vio con buenos ojos esa intromisión que podía causar mucho daño en una España tranquila.

Aquí podemos hablar de Gabriel Turbay, de Gaitán, de Laureano, de Alzate y de tal cual cura busca ruidos, pero creo que eso no trae conveniencia. Nuestra tranquilidad, duramente conseguida, debe ser mantenida. Vivamos contentos y aceptemos los gobiernos buenos o malos que nos toca vivir. “Colombia es una tierra de leones y el esplendor del cielo es su oriflama, tiene un trueno perenne el Tequendama y un Olimpo divino sus canciones”.

Del movimiento político que hablen quienes saben, pero que no nos digan mentiras. Estamos viviendo una buena época.

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Autor: Orlando Pinilla Prada
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