Miércoles 25 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Peligros de ordenamiento territorial

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Columnista: Oscar Jahir Hernández

Después de tantos años de observar actos de corrupción en el manejo de la administración pública de los municipios del área metropolitana, la lógica indicaría que los gobernantes han tenido el tiempo suficiente para entender que su comportamiento honesto en los asuntos públicos, al igual que la mujer del cesar, no solo debe serlo sino parecerlo. Pero ello no es así. Contrario a lo que siempre hemos anhelado los ciudadanos, las prácticas para enriquecerse al interior de las instituciones públicas se han perfeccionado de tal manera, que atrás quedaron los años en los que los contratos de infraestructura eran el motivo de asombro de la opinión pública. Hoy las sorpresas nos las regalan las revisiones excepcionales u ordinarias de los planes de ordenamiento territorial (POT). La planificación urbanística de un municipio no se construye en los barrios, ni en las comunas, y mucho menos se compone de los intereses y preocupaciones de las comunidades, los empresarios o los entes académicos. Esa proyección se da conforme a los intereses de algunos políticos que con los años entendieron que cambiar un uso de suelo resulta más rentable que un contrato de alimentación escolar. Los municipios sustentan los cambios normativos en su territorio con fundamento en crecimientos demográficos que no existen, en necesidades urbanas que nadie ve, y en unas supuestas solicitudes de una comunidad fantasmagórica a la cual los gobernantes dicen representar. Pero la verdad es peor que eso. Los cambios en los usos y actividades de un territorio, se dan en razón de la calidad que tengan los propietarios de los terrenos, quienes en conjunto con los funcionarios públicos y contratistas encargados de estos asuntos, terminan elaborando un documento con el fin de que sea objeto de aprobación por parte de los concejos municipales. Toda una pieza teatral que bien vale la pena contarla por actos, siendo el primero de ellos el que se viene protagonizando en el municipio de Floridablanca, en donde el patio de monipodio se quedó pequeño para albergar la presencia de tantos actores de primer nivel. Próxima columna: Floridablanca, tierra de grandes amigos.

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Autor: Oscar Jahir Hernández
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