Jueves 02 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Floridablanca, tierra de grandes amigos

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Columnista: Oscar Jahir Hernández

En un municipio que ha llegado a tener cinco mandatarios en un solo periodo de gobierno, el hecho de que en otro periodo aún lo esté gobernando el alcalde que lo inició, ya de por sí es un bálsamo. Sin embargo, dirigir un municipio de aproximadamente 100 kilómetros cuadrados no debe ser muy fácil, si los esfuerzos en el ordenamiento territorial se concentran solo en una pequeña fracción de ese territorio, la cual resulta ser de propiedad de los amigos de la administración pública, y ello no significa necesariamente que sean amigos del alcalde. La dificultad radica en los ingentes esfuerzos que deben hacer los funcionarios encargados de la planificación para explicarles a los ciudadanos, a la prensa y a los entes de control, el porqué los cambios del uso del suelo saltan de finca en finca y de dueño en dueño, como si estuviéramos jugando una rayuela, la cual como en la obra de Cortázar, también tiene una protagonista apodada “La Maga”. Esta protagonista es la encargada de lograr llevar a buen término el que terrenos rurales se transformen en urbanos, que surjan centros poblados donde solo hay lotes, que suelos de protección alberguen lanzamientos de proyectos urbanísticos de torres gigantescas, y que las zonas de rondas hídricas aledañas a la autopista Floridablanca–Girón se proyecten como futuros concesionarios de taxis. Es tan grande la energía que se le imprime a la organización del territorio, que al detalle se ha logrado dibujar la zona de expansión urbana a la manera que de niños calcábamos el mapa de Colombia, en el cual contorsionábamos el lápiz sobre las ensenadas, las colinas y los barrancos, solo que esta vez ese ejercicio no se hace con fundamento en las deformaciones naturales, sino en las distorsiones prediales sobre los terrenos de quienes más lo necesitan.

El POT de Floridablanca no es un instrumento que planee un futuro, y es por ello que se hace necesario demostrar la forma en que se remedia el pasado y se cubren las infracciones de quienes han afectado el territorio. Próxima columna: señores concejales, he aquí los amigos.

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Autor: Oscar Jahir Hernández
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