Martes 25 de Agosto de 2015 - 12:01 AM

Si mucha gente sabe, ¿por qué no pasa nada?

Comparta este artículo ›

Columnista: Oscar Mendoza

En Colombia hemos desarrollado la capacidad de acostumbrarnos a que cualquier cosa puede pasar en donde el silencio y apatía nos envuelven en un halo de complicidad hasta que uno de nuestros familiares, amigos o nosotros mismos somos las víctimas.

Cualquier colombiano promedio sabe muchas cosas que suceden, dónde pasan y quién está al frente o detrás en la ejecución. Si denuncian o sirven de testigos empieza el viacrucis de los sufragios, mensajes intimidatorios antes de irse del país por amenazas de muerte. De una vez todos le caen. “Para qué se puso de sapo. Mire en la que se metió. Los delincuentes seguirán haciéndolo y usted chupando gladiolo en el cementerio por valiente”.

Cuando se trata de falsificar un diploma, mucha gente sabe a dónde ir. Si el reto es reemplazar el espejo robado es fácil conseguir el mismo hurtado. Que en tal estación de servicio le echan agua a la gasolina o que en tal parte deshuesan carros. Mucha gente sabe dónde operan los sitios para abortos, apuestas clandestinas o las cajas recaudadoras de las pirámides. Y ni hablar cuando se trata de solucionar radicalmente temas de infidelidad, herencias y demás pleitos. Desde brujos que con magia negra y brebajes ofrecen soluciones “sin hacerle daño a nadie” o jóvenes todoterreno que “hacen la vuelta” por 100 mil pesos y que parezca un robo de celular.

Hay carteles para todos los gustos. De la contratación estatal, de los subsidios, de las pensiones a muertos, de productos de segunda como nuevos, del contrabando, de falsos testigos, de desplazados que no lo son o de jibaros en los colegios. Mucha gente sabe dónde adulteran licores, reenvasan productos vencidos o se usan materias primas de calidad inferior a la exigida.

Mucha gente sabe dónde están y quiénes son las manzanas podridas en la fuerza pública, la rama judicial, la política o los entes de control. Mucha gente sabe cuándo la subasta inversa en el sector público se vuelve perversa y el ganador del contrato y sus adiciones presupuestales viene marcado desde el inicio. Mucha gente sabe que tal producto o componente está prohibido en USA o Europa hace años por tóxico y acá se vende como si nada. Mucha gente sabe muchas cosas, pero no pasa nada.

Publicidad
Autor: Oscar Mendoza
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.

Comentarios