Lunes 02 de Mayo de 2016 - 12:01 AM

¿Porque somos tan inocentes y manipulables?

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Columnista: Oscar Mendoza

Del diccionario de la Real Academía: “Inocente: Cándido, sin malicia, fácil de engañar”. En un país plagado de avivatos, carteles empresariales y delincuenciales, con una generación perdida por las secuelas de una cultura mafiosa de querer trabajar poco y tener llenos los bolsillos de dinero, no es fácilmente sustentable o entendible el porqué, por otro lado, existe el extremo pendular donde millones de colombianos creen en todo y todos empezando por determinados políticos, algunos periodistas o líderes religiosos con intereses particulares o a cualquier tipo de mensaje, cadena en redes sociales o chisme de peluquería.

Llevo muchos años preguntándole a expertos en diferentes áreas sobre las raíces de nuestra inocencia y, sobretodo, por qué somos tan manipulables. La respuesta siempre es la misma, la ignorancia. Esta se ha nutrido desde la conquista por unos españoles que sembraron en nuestros genes la violencia, la usurpación y el maltrato. También juegan papel importante los bajos niveles de lectura, limitado acceso a otras culturas, la compañía inseparable del alcohol en alegría o tristeza, la afición de un grupo a que los problemas propios se los solucione otro y, sobretodo, por el diseño de un modelo de país administrado por un grupo cerrado donde nuestros gobernantes nos quieren desinformados, las religiones nos necesitan fanáticos, los bancos endeudados, la justicia llenos de miedo y los mercaderes de la guerra que nos sigamos matando para vivir.

La actual revolución Castro-Chavista solo existe en el imaginario colombiano para movilizar votos y trinos. Solo acá creemos que a un jugador inactivo durante 22 meses lo busca desesperadamente el Real Madrid, que esa cadena espiritual que derrocha bendiciones es de consecuencias malignas si no se comparte con 20 amigos, que antes del lamentable terremoto Ecuador seguía en el atraso de hace 30 años, que Obama es el nuevo Stalin por ir a Cuba, que los técnicos que no colocan a nuestras estrellas de selección de futbol son brutos y que los brujos que atan al ser amado sin hacerle daño son trabajadores de la luz.

Mafalda dice que leer evita el riesgo de creer en todo lo que nos dicen.

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Autor: Oscar Mendoza
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