Miércoles 06 de Junio de 2018 - 12:01 AM

¡Descansar al volar!

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Columnista: Óscar Rey Vesga

Tomar un avión en Colombia es toda una travesía. Sortear el tráfico de muchas de nuestras ciudades para lograr llegar a tiempo al aeropuerto, pasar por seguridad despojándose hasta de los zapatos, estar vigilante de no perder nuestras pertenencias son solo algunas de ellas. Llegamos a la puerta de abordaje, para recibir la noticia que el vuelo tiene una pequeña demora. Posteriormente, ser llamados finalmente a abordar, según asignación de sillas es la indicación que la segunda parte de la travesía comienza, impera la ley del más vivo, sólo importa subir de primero y dejar la maleta en el lugar más cómodo, sentarse y punto.

De ahí en adelante, todo parece más tranquilo, realmente pocas las ocasiones en donde oímos conversaciones a los gritos, carcajadas o llantos de niños quejosos. Llega el tiempo para descansar del celular, las redes sociales y los chats, sin embargo, cada vez más vemos ejecutivos de todas las edades utilizar este espacio como el momento perfecto para trabajar.

Al aterrizaje, con algunas tareas chequeadas, la batalla comienza nuevamente. Todos quieren bajar de primeros, cada maleta es la más importante y la cortesía hacia niños, mujeres y adultos mayores simplemente no existe. Después de salir del aeropuerto y tomar un transporte, empezamos a sentir cómo nuestro cuerpo pide descanso a gritos, pero pocas veces reconocemos el desgaste emocional y físico por el que acabamos de atravesar.

Si algún lector se sintió aludido con esto, no necesariamente porque viaja y además le cuesta dormir, tiene dificultades en el trabajo y hasta en casa, es hora de hacer un alto en el camino. No es resiliencia lo que está cultivando, puede sufrir de “trabajo obsesivo”. Estudios de hace más de una década hablan de pérdida de productividad, al identificar una correlación directa entre los problemas de salud y no descansar lo suficiente. Así que a partir de ahora, si usted es de estos profesionales, y debe tomar un avión o trabajar un poco más de lo normal, tómese el tiempo de relajarse un poco, cerrar sus ojos y hasta dormir. Al llegar a casa, hablé con su familia, aliméntese bien y duerma lo suficiente. Los problemas lo estarán esperando al siguiente día, desaparecerán en la medida en la que tome buenas decisiones y estas solo nacen de mentes claras y descansadas.

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Autor: Óscar Rey Vesga
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