Lunes 30 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Ya supe, Duque, ya supe, ya supe...

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Columnista: Puno Ardila

Supe que Duque nombró a Carmen Vásquez ministra de cultura, dizque porque la muchacha entiende mucho de comunidades y de minorías, y que podrá impulsar ampliamente el folclor.

Supe que Duque tiene asesores (porque si sonaba Víctor Raúl Castillo para el Ministerio de la Salud es porque Duque está asesorado), pero si no quedó Castillo es porque los asesores no son tan buenos (favor que nos hacen a los santandereanos no quitarnos a este modelo de trabajo, calidad y decencia, frente a los malos ejemplos de la salud en Colombia).

Pero ni los asesores ni Duque le pegaron bien al Mincultura. Para comenzar, si se tratara de representar minorías, gente es lo que hay, y no precisamente esta muchacha, cuestionada a la vez por esas minorías que ha de representar.

Segundo, no es el ministerio de las minorías: es el ministerio de las mayorías; de hecho, si Duque y sus asesores, y los presidentes anteriores y sus asesores, supieran el significado de ‘cultura’, no solo tendrían, cuando menos, trazada una política cultural, sino que el Ministerio de Cultura sería el más importante de todos los ministerios. Pero no lo saben.

Tercero. Si la cultura fuera lo que creen que es, cierren esa vaina y vuelvan al Instituto Colombiano de Cultura, que cumplía de verdad un papel. Porque para un Ministerio de las Artes gente es lo que hay, comenzando por Ramiro Osorio. Y si fuera para un Ministerio del Folclor hubieran nombrado al decano, al doctor Jorge Velosa (que él sí es doctor), o a Colacho Maestre, nuestro orgullo regional; ellos sí saben qué es folclor, y saben que hay que leer a Abadía Morales antes de hablar de estas cosas.

Cuarto. No le creímos a Mariana Garcés, que siempre enmarcó ‘cultura’ como espectáculos y lectura, y hoy tenemos menos cultura y menos lectura (eso de cinco libros por habitante no se lo cree nadie); menos se puede creer en esta muchacha, alejada del folclor, del pueblo, de la cultura; y mucho menos creerle a Duque, que evidentemente está convencido de que el símbolo de nuestro folclor es Silvestre Dangond.

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Autor: Puno Ardila
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