Lunes 13 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Impuestos vehiculares

Comparta este artículo ›

Columnista: Puno Ardila

Propone Duque bajar el costo del Soat para motociclistas, y premiar a los buenos conductores.

— La idea parece buena —dijo el profesor Montebell. Pero falta analizar el cuento este del seguro obligatorio.

— ¿Por qué se paga un seguro como este? —Le pregunté.

— Porque los entes prestadores del servicio de salud no atendían a quien no pagara por anticipado o demostrara capacidad de endeudamiento. Es decir, que si el accidentado llegaba inconsciente, los de la clínica esperaban a que se despertara para que diera los datos de su tarjeta de crédito o de quien pudiera responder por él; si no, de malas. Ahora, en cambio, todos tienen la obligación de atender las emergencias en caso de accidentes, porque para eso los implicados pagan el seguro obligatorio.

— Entonces es bueno.

— Claro que sí. Lo que hay en el fondo del asunto es que, siendo la salud una obligación del Estado, debe ser el mismo Estado el que “cubra el riesgo”, un factor cuya estadística permite a las aseguradores obtener ganancias por cubrir la espalda a los asegurados en caso de siniestro.

— Quiere decir, entonces, que el dinero del seguro obligatorio “debería” ser un impuesto más, que vaya directamente a las arcas del Gobierno, en vez de ir a parar a las registradoras de las compañías de seguros.

— Algo así. Es como la revisión técnico-mecánica, un impuesto más, creado para el beneficio de amigos del gobernante de entonces (usted sabe de quién hablo), cuyo resultado depende incluso hasta del estado de ánimo del operario. Y, si no me cree, vea usted esos peroles de buses y destartalados carros piratas que deambulan sin control por la calle.

— A propósito, el técnico-mecánico está de cumpleaños...

— Sí, señor, y eso puede notarlo la ciudadanía en los “controles” de los agentes por estos días, haciendo cacería al que tenga uno o dos días de vencimiento. Están —literalmente— haciendo su agosto.

Mensæ teguméntum primus. Nos vemos este fin de semana en el Festivalito Ruitoqueño de música colombiana.

Mensæ teguméntum secundus. El 26 de agosto digamos siete veces sí, y acabemos con la corrupción en el Congreso.

Publicidad
Autor: Puno Ardila
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.