Jueves 23 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Cómo se gobierna

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Columnista: Rafael Gutierrez Solano

Es difícil en pocas líneas presentar una valoración íntegra de la forma como se gobierna a los países, sin embargo hoy a diferencia de lo que ocurría en otras épocas, el ciudadano, gracias a los medios de comunicación y a la tecnología existente, tiene la oportunidad de verificar con regularidad cómo es gobernado y la calidad de sus gobernantes. Se ha superado ese estado de distracción permanente que permitía mirar con desdén lo que hacían tales dirigentes, pues al parecer nada de ello resultaba interesante, quizás por lo misterioso que suponía para el común de las gentes acercarse a las fuentes del poder. Las circunstancias han cambiado y las mismas nos permiten reflexionar sobre lo que algunos politólogos llaman “los hombres decorativos en el poder”.

La historia no perdona, escudriña sin condolerse, avalando o descalificando a los hombres que han gobernado, ubicando a cada quien en su sitio. Comencemos por señalar que muchos de estos se han desempeñado en esas posiciones privilegiadas de poder sin la formación que se requiere, son individuos improvisados y las comunidades han sido víctimas de sus manejos erráticos generando no sólo zozobra, incertidumbre, sino pobreza y violencia, dramas de los cuales, por lo general, son “rescatados” por fulminantes golpes de Estado.

América Latina posee un recetario bastante amplio de individuos incapaces de manejar el Estado, o aprovechadores de turno, sin mayores logros, bastante oportunismo, corrupción y clientela. Los ejemplos de Venezuela y Nicaragua son los más cercanos, dolorosos y desconcertantes. La debacle de naciones como las mencionadas que de antaño han sido mal gobernadas -con algunas cortas épocas de tranquilidad y desarrollo- son la muestra clara de que tales males se deben a “la falta de cabeza allí donde debe estar la cabeza”.

En consecuencia, cuando todos aceptemos, sin distingo de naciones, aun con el sacrificio de nuestras convicciones teóricas que debemos escoger con acierto y buen juicio nuestros gobernantes, la sociedad experimentará un cambio positivo para sus integrantes. El cambio de estilos y costumbres se logra con el relevo de los líderes. Es la única manera de propiciar su rescate de manos de los ineptos, los corruptos y los mediocres. El escritor ruso León Tolstoi en su obra cumbre ‘La guerra y la paz’ expresó: “Es más fácil hacer leyes que gobernar”.

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Autor: Rafael Gutierrez Solano
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