Jueves 30 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Perlas urbanas

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Columnista: Rafael Gutierrez Solano

En esta oportunidad me voy a ocupar de señalar reiterados comportamientos ciudadanos que afectan a diario la vida de los residentes en esta capital, motivado por la desazón que produce la ostensible y descarada incultura de la que hacen gala un número importante de individuos, a quienes al parecer no les importa afectar toda una colectividad, ya de por sí agobiada por la carestía, la informalidad, la movilidad, el desorden urbano, la inseguridad, el desaseo, etc. Veamos:

1) Desde que usted sale de su residencia, prepárese: la gente sin reparo se bota a la calle, no respeta la cebra, los semáforos y tampoco ninguna señal de tránsito. 2) Los desechos de cualquier elemento consumible o no los tiran en los espacios públicos: vías, parques, zonas de esparcimiento, etc. 3) Los motociclistas y ciclistas en buen número se han tomado los andenes, circulan en contravía, no utilizan cascos o señales de alerta en horas diurnas o nocturnas, adelantan por la derecha, parquean donde les da la gana, piratean, en fin, con excepciones, son un pésimo ejemplo de civismo. 4) Las esquinas y semáforos son zonas de cuidado para todos los que usamos vehículos de transporte, generándose perturbaciones que en determinados casos se traducen en robos o atracos. 5) La intolerancia y grosería que se denota en el ambiente colectivo cuando usted se desplaza a pie o movilizado pone en riesgo nuestra integridad. 6) Se saquean las basuras depositadas en las bolsas de recolección o contenedores, lanzándolas a las calles, generando contaminación, mugre y aparición de plagas.

Estas son algunas de las “perlas” que se viven y padecen en la llamada ‘Ciudad Bonita’, donde como contraste de ese calificativo, brillan por su ausencia las autoridades competentes para enfrentar estos flagelos que ya no hacen de Bucaramanga “el mejor vividero”, mote poco responsable que unas personas en épocas pretéritas acuñaron con entusiasmo, y que ha colaborado para que esta capital se inunde de sujetos indeseables, refugio de hampones, tales cuales inversionistas sospechosos y una pléyade de elementos, cuyas conductas son el reflejo de lo acá consignado. Seguramente la administración pública municipal está realizando esfuerzos para que estas circunstancias desaparezcan de nuestro entorno, pero por lo visto no es suficiente.

Y falta mucho más… porque, como decía Séneca, “los vicios de antaño son las costumbres de hoy”.

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Autor: Rafael Gutierrez Solano
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