Domingo 15 de Julio de 2018 - 12:01 AM

La “verdad” y la seguridad

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Columnista: Rafael Nieto Loaiza

La Comisión de la Verdad, creada en el marco del pacto de Santos con las Farc, solicitó al MiniDefensa millones de documentos sobre las actividades contrainsurgentes y contra el narcotráfico, bases de datos, órdenes de operaciones y planes de batalla, hojas de vida del personal de inteligencia, y un largo etcétera. Primera reflexión, de oportunidad. Todas las “comisiones de la verdad” creadas han tenido lugar tras cesar conflictos armados internos. Esta Comisión opera bajo la premisa equivocada de que estamos en “postconflicto”. En realidad cualquier información filtrada tendrá impacto en las operaciones actuales y futuras. Además, los grupos armados ilegales y los narcotraficantes pueden influir por coincidencias ideológicas, afán de lucro o miedo, en quienes accedan a la información. Segundo, de neutralidad. Las comisiones de la verdad deben ser políticamente neutras. Me limito a insistir en que entre la mayoría, no todos, los magistrados de la JEP y los miembros de la Comisión de la Verdad, hay un sesgo de izquierda y de animadversión con la Fuerza Pública. En algunos casos, incluso, de simpatía con ilegales. Tercero, de pertinencia. La Comisión incluye en su petición solicitudes claramente innecesarias para su mandato. La información pedida debería limitarse, con extrema precisión, a lo indispensable para su tarea y nada más. Cuarto, de seguridad. El secreto y la reserva no son oponibles frente a información sobre eventuales violaciones a derechos humanos e infracciones al DIH. Pero debe serlo en otros asuntos cuando se pone en riesgo la seguridad nacional. Y, por supuesto, la identidad, integridad y la vida de los agentes de inteligencia y contrainteligencia. Nada debería ser más importante. Quinto, la información debe ser entregada a la Comisión solo después de que ella haya explicado la manera en que va a ser manipulada y protegida. La Comisión no tiene idea de como hará tal cosa. Por último, la Comisión tiene que asegurar que tendrá acceso a la información de las Farc, del partido Comunista que le dio vida, y de los organizaciones políticas y “civiles” de su entorno, de manera que pueda haber más equilibrio en su análisis. Cualquier otra cosa sería un pelotón de fusilamiento conceptual e histórico contra el Estado y su Fuerza Pública.

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Autor: Rafael Nieto Loaiza
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