Domingo 19 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Peligro inminente

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Columnista: Rafael Nieto Loaiza

rafaelnietoloaiza@yahoo.com

Son tantos los problemas internos que tenemos que no estamos viendo la muy peligrosa de las fronteras y sus riesgos.

Primero, el chavismo en Venezuela es insostenible. Maduro anunció que aumentará el salario mínimo 34 veces, un 3.464%. Significa que el salario pasará de 5.2 millones de bolívares a 180 millones. Las consecuencias no serán sino un alivio brevísimo para los empleados y la debacle definitiva de la economía: aumentará aún más la hiperinflación y quebrarán las ya poquísimas empresas que quedan. No hay negocio que aguante un descomunal crecimiento del 3.464% de la nómina salarial.

La medida supondrá una mayor dependencia del petróleo que ya hoy representa el 96% de los ingresos venezolanos. Y ahí está el segundo punto crítico: aunque Venezuela cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo, ha perdido más del 70% de su producción petrolera desde que Chávez llegó al poder. Es posible que para julio la producción haya caído a menos de un millón de barriles diarios, la menor desde 1950, y que descienda a 700 mil en el 2019.

A ello hay que sumar dos hechos recientes que harán imposible la sostenibilidad de PDVSA y del régimen que depende de ella. Como resultado del no pago de sentencias por la “nacionalización” sin indemnización de empresas, se produjeron sentencias contra Venezuela que permitieron solicitar el embargo de los buques tanqueros de PDVSA y de sus cargas, y obligaron a los barcos a fondear por temor a ser incautados en otros países. Y hace unos días un juez federal autorizó la incautación de las acciones de CITGO, la empresa venezolana de refinación y gasolineras en EEUU, vital para la exportación del crudo pesado del hermano país. La pérdida de CITGO significaría el puntillazo definitivo para el régimen del socialismo del siglo XXI.

Segundo, el colapso de Venezuela traerá el de las dictaduras de Cuba y Nicaragua, dependientes de ella. Es presumible que hagan cualquier cosa para asegurar su supervivencia. No es coincidencia que Maduro venga sistemáticamente acusando a Bogotá de la crisis y que hace apenas unos días lo haya hecho Daniel Ortega al sostener que Bogotá estaría apoyando la ”conspiración golpista” contra su gobierno. En el desespero por asegurar la estabilidad de sus gobiernos, la historia muestra que tentación del incidente internacional está a la orden del día. El riesgo es altísimo. No podemos dejarnos provocar, pero no podemos dejar de estar preparados.

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Autor: Rafael Nieto Loaiza
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