Viernes 21 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Grímpolas

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Columnista: Ramiro Blanco Suárez

Ahora cuando hemos vuelto sobre Panamá por razón de la muerte de un ilustre colombiano nacido allí cuando su barranquillera madre utilizaba los excelentes y tranquilizantes servicios de su aprestigiado hospital. Hemos vuelto a recordar que nuestro departamento-Istmo no solo se separó una vez del cuerpo de la Nación, sino cuatro porque la soberanía nacional se pierde cuando no se ejerce.


Todo marchaba más o menos normal hasta 1830, septiembre 26, cuando una junta de autoridades locales y personas principales consideraron que el Istmo no tenía comprometimiento de unión con la Nueva Granada ni relaciones comerciales con los departamentos del centro y acordó separarlo del go-bierno central". El mando independiente quedó a cargo del general Jóse Domingo de Espinar hasta el 11 de diciembre de 1830 que el departamento se reintegró a la República, seis días después fallecía el Libertador Simón Bolívar en Santa Marta.


La segunda separación fue en julio de 1831 cuando el prefecto José Vallarino convocó a una junta de notables que seguidamente fue desconocida por el pueblo y sustituida por Justo Paredes quien mediante nueva convocatoria logró que este cuerpo declarase la independencia del Istmo y dividiera el poder en civil y militar, confiando el primero al general José de Fábrega y el segundo al coronel Alzuro. Esto hasta finales de 1831 cuando quedó de nuevo dependiendo del gobierno central que presidía en Bogotá el General Francisco de Paula Santander.


La tercera separación fue, sin mayor esfuerzo, el 18 de noviembre de 1840 nombrándose jefe al general Tomás Herrera y segundo a don Carlos Icasa. Trece meses se prolongó esta independencia hasta el 31 de diciembre de 1841 cuando se reincorporó a la jurisdicción de Bogotá desde donde se nombró gobernador a don Miguel Chiari panameño avecindado en Bogotá. La cuarta y definitiva separación fue el día 3 de noviembre del año de 1903 van a ser exactamente 108 años cuando el movimiento de independencia del Istmo culminó sin disparar un tiro mediante una serie de movimientos cuidadosamente coordinados en los sitios precisos, actuando las personas y entidades exclusivamente necesarias, con la discreción más severa a lo largo de varios meses preocupantes.


Parecería que el doctor Juan Manuel Santos, al señalar su candidato a presidente, incurrió en error similar al de su antecesor, Dr. Uribe Vélez cuando nombró a extremista Senadora su vocera ante el gobierno venezolano, en el caso de la devolución de los retenidos en la selva. Ambos con la ambición presidencial en sus mentes, por encima de todo.

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Autor: Ramiro Blanco Suárez
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