Jueves 16 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

No todo lo define la asamblea

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Columnista: Ramiro Serrano

Uno de los errores en que más se equivocan los copropietarios es en el pensar que la asamblea general de copropietarios puede definirlo todo. Es por esto que se citan en forma permanente y de carácter extraordinario para tomar decisiones tales como: el cambio del administrador, de contador, de la empresa de vigilancia y de las empresas que prestan sus servicios a la copropiedad; manifestando: “Es que la asamblea lo puede todo”. Pues este concepto es totalmente equívoco.

Cada órgano de la propiedad horizontal tiene obligaciones funcionales establecidas por la ley y los reglamentos, que no deben ser usurpadas por los otros y así lo ha establecido la Corte en reiteradas situaciones. Por ejemplo: 1) El nombramiento del administrador solo podrá hacerlo la asamblea general de copropietarios donde no exista consejo de administración (Artículo 50 Ley 675/01. Sentencia: C-318/02) 2) El nombramiento de revisor fiscal y consejo de administración solo puede ser nombrado por la asamblea general de copropietarios, y así ella quiera, no puede delegar dicha función a ningún organo de la copropiedad (Artículo 38 Ley 675/01). 3) El nombramiento del personal que presta servicios a la copropiedad está en cabeza del representante legal de la persona jurídica, a menos que en el reglamento establezca situación diferente (Art. 51 Ley 675/01).

Realizo este comentario, porque muchas asambleas de copropietarios y consejos de administración terminan coadministrando y deteriorando la conviencia, la comercialización de los inmuebles y de la persona jurídica. Si queremos tener un buen administrador, escojamos un buen consejo para que lo elija profesionalmente; si no queremos coadministrar, nombremos un buen administrador. Pero lo que no podemos hacer es participar en todas las decisiones del edificio, porque eso sí nos causa un caos administrativo y social. Estamos obligados a respetar las mayorías, y no podemos convertirnos en un obstáculo social, simplemente porque otros piensan diferente. Tenemos que acordarnos que la comunidad la hacemos todos, y para tener éxito en esto, debemos reconocer y respetar las funciones dentro de la estructura de la copropiedad.

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Autor: Ramiro Serrano
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