Jueves 30 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Vivienda unifamiliar

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Columnista: Ramiro Serrano

Otro de los problemas que se generan en propiedad horizontal es que hay veces en que el propietario o tenedor de una unidad privada que habita el inmueble le da por arrendar habitaciones, ocasionando con esto molestias a los demás copropietarios. Generalmente se alega que por ser de uso residencial no se puede admitir dicha situación y llegan a imponer sanciones por el uso pleno de su unidad privada.

El hecho de que en el reglamento o en la licencia exista el término de uso residencial, no faculta a restringir al propietario dicha facultad, ya que se estaría violando el derecho a uso y goce de la propiedad, protegido desde la Constitución Política de Colombia. Para poder llevar a cabo dicha prohibición, es necesario que en los reglamentos de propiedad horizontal se establezca que el uso de la unidad privada es para uso de “vivienda unifamiliar”, de lo contrario no se le puede restringir dicho derecho.

Otra cuestión, que es muy diferente, es cuando las unidades privadas destinadas a residencia se utilicen para realizar arriendos inferiores a un mes, convirtiéndose esto acorde a la ley, en arrendamientos turísticos.

El Decreto 2590 de 2009 exige para este tipo de arriendos una estructura especial, como estar inscrito como arrendador turístico ante el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo; contar con la autorización en los reglamentos de propiedad horizontal y llevar los registros exigidos por la ley, especialmente la reglamentación urbana.

Como conclusión tendríamos que llegar a que no existen decisiones absolutas ni por los administradores de la propiedad horizontal, ni por parte de los dueños de las unidades privadas.

Los usos de los inmuebles están condicionados a una norma urbanística, a un reglamento de propiedad horizontal y a una normativa especial para el caso de los arrendamientos turísticos. Pero que se hace necesario reglamentar, con el fin de que se cumpla con los objetivos de la propiedad horizontal, tales como la seguridad, la convivencia pacífica, el derecho a la propiedad y a la calidad de vida de todos los residentes y propietarios.

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Autor: Ramiro Serrano
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