Viernes 05 de Junio de 2015 - 12:01 AM

Airbnb, el Uber de los hoteles

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Columnista: Rene Di Marco

Esta historia comienza 7 años atrás cuando un par de amigos deciden poner tres camas inflables en medio de la sala de su apartamento en San Francisco, con la finalidad de alquilarlas y así ayudarse a pagar el arriendo del inmueble; además, y siguiendo la tradición americana del “Bed and Breakfast”, incluyeron en el alquiler un desayuno completo.

El experimento fue un éxito y se dieron cuenta de que había una oportunidad de negocio abierta. Así, crean una página web a la que llamaron inicialmente airbedandbreakfast.com, (por aquello que las camas eran de aire), pero que con el tiempo se redujo a airbnb.com, y que evolucionó a ser uno sitios más representativos de la nueva forma de hacer negocios, muy del estilo de Uber y semejantes.

El objetivo de este sitio es el de conectar, de la manera más segura posible, a posibles viajeros con personas que ofrecen sitios temporales de alojamiento, que pueden ser cuartos privados o compartidos, apartamentos o casas completas, o hasta castillos medievales e iglúes.

Airbnb le cobra al dueño del inmueble un porcentaje de la transacción, que se hace en línea, y al usuario le carga un pequeño valor para cubrir los gastos de la tarjeta de crédito.

Para mucha gente este modelo representó un ingreso adicional que ayuda a pagar el préstamo de sus casas, alquilando un cuarto en ciudades como Nueva York o Londres en donde hay muchos viajeros que buscan economía.

Pero también está el otro extremo, el de las propiedades lujosas y que en ciudades como Barcelona o Madrid le empiezan a robar clientes a las cadenas hoteleras.

El modelo creado por ellos resultó ser muy exitoso: hoy airbnb.com ofrece más de 34.000 propiedades en 190 países y cuenta con más de 25 millones de huéspedes registrados, lo cual le ha representado a la compañía llegar a una valoración de más de 20.000 millones de dólares, nada mal para un negocio que comenzó con camas inflables en medio de la sala de la casa. Un ejemplo más de la irrupción del Internet en los negocios tradicionales.

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Autor: Rene Di Marco
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