Lunes 28 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Las oscilaciones de Venezuela y Ecuador

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Columnista: Ricardo Trotti

En la política existe una marcada tendencia pendular con cambios bruscos de rumbo. En Venezuela la oscilación hacia la izquierda todavía no ha terminado. Pese a la farsa electoral y a que pocos gobiernos reconocen su triunfo, Nicolás Maduro se ha legitimado a sí mismo. Tras el nuevo autogolpe, aparenta que seguirá en dirección hacia el modelo cubano. Ya dio varios pasos en esa dirección. Cerró el Congreso elegido por el pueblo y creó una Asamblea Constituyente de facto que legalizará cualquier reforma constitucional a su antojo. La reforma servirá para sostener en palabras las barbaridades que el régimen comete en la práctica, como advirtió el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Proscribirá a los partidos políticos, mantendrá la hegemonía de partido oficial, conservará un Congreso decorativo, usará a la Justicia de brazo ejecutor, permitirá solo al periodismo oficial, controlará el Internet y administrará las libertades de expresión, reunión, educación, alimentación, de empresa y trabajo. Venezuela será Cuba.

A Maduro ya no le importa que lo califiquen de dictador, que lo aíslen o sancionen. Desatornillarlo del poder requerirá otras armas.

Otra oscilación, aunque menos brusca y en dirección contraria, la ofrece Ecuador. El presidente Lenin Moreno sigue enfocado en distanciarse de Rafael Correa de quien fue su vicepresidente en el primer período de gobierno. Lo inhabilitó para volver a la Presidencia a través de un referéndum que prohibió la reelección por más de dos períodos y lo mantiene inquieto con investigaciones sobre corrupción, con las que eliminó a varios resabios correístas del Palacio y encarceló al último vicepresidente de Correa, Jorge Glas, por recibir sobornos de Odebrecht.

Sin embargo, el golpe más duro se lo dio al enviar al Congreso una reforma a la Ley de Comunicación, el instrumento maquiavélico creado por Correa para silenciar a los medios y a la oposición. La reforma elimina la Supercom, un organismo con el que Correa, a fuerza de multas abultadas y sanciones, persiguió a periodistas, cerró y confiscó medios.

La reforma no es la panacea; todavía contiene varios elementos “marca” Correa, quien creía que la información, las opiniones o el pensamiento deben ser regulados y autorizados por el Estado.

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Autor: Ricardo Trotti
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