Domingo 02 de Noviembre de 2014 - 12:01 AM

Ingeniería social

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Columnista: Rodolfo Hernández

La palabra Ingeniero viene del latín Ingenium, la derivación al francés fue engin y al inglés engine, las cuales se refieren a generador motor o maquina. Un Ingeniero es alguien que no solo opera una maquina, sino que además es el generador que diseña y construye una obra edilicia, si nos referimos a un Ingeniero Civil.

Tal vez, en Bucaramanga, para desactivar la maquinaria de la corrupción, haga falta un generador así, un generador de lógica, de ética y de estética. Un Ingeniero Social que se le mida a la difícil tarea de derrumbar primero el vetusto edificio de la corrupción pública. Y aún más importante que eso, construir sobre sus ruinas una nueva, pujante y hermosa Bucaramanga.

Cuando digo una nueva Bucaramanga, me refiero no sólo a los cambios urgentes e imprescindibles en la planeación e implementación de todas las obras públicas que los politiqueros le deben a nuestra ciudad desde hace más de 40 años, sino también a la transformación edilicia, social, cultural y moral que todos nuestros ciudadanos y ciudadanas nos están exigiendo.

Pero soy consciente de que estas palabras bonitas, o se las lleva el viento, o pasan rápidamente a la retaguardia del olvido, que es el estado de la memoria que mejor manejan los politiqueros, que con sus promesas lo único que construyen es saliva.

Un Ingeniero Social necesita la compañía imprescindible de los Arquitectos Sociales, de los Comunicadores Sociales, de los Artesanos Sociales, de los Carpinteros Sociales, de los Estudiantes Sociales, de los Trabajadores Sociales.

Los politiqueros han desgastado y desnaturalizado el término “Social” hasta convertirlo en una vulgar promesa de campaña.

Bucaramanga debe ser una metrópoli donde los ciudadanos de todos los estratos, incluidos los pobres y olvidados de siempre, tengan una vida digna, feliz y llena de oportunidades para crecer y ser respetados. Contra esta propuesta, los corruptos utilizarán todas las estrategias comunicacionales como encuestas amañadas, para intentar desaparecer a quien intente dar un uso sagrado a los dineros del pueblo. Ellos necesitan candidatos que les garantice el robo continuado.

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Autor: Rodolfo Hernández
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