Viernes 17 de Mayo de 2013 - 12:01 AM

Les prometo que la veo

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Columnista: Santiago Gomez

A propósito de las ‘narconovelas’, de la apología del mal que supuestamente representan series como El Capo, Escobar, o la última apuesta de RCN que cuenta la vida de los hermanos Castaño -y que a pesar de todas las críticas que suscitó continúa liderando la franja prime de la televisión colombiana- a propósito de la indignación nacional -término tan sobreutilizado como inútil- que ha generado este tipo de producciones, pero que, como he dicho en anteriores columnas, no son más que productos de entretenimiento cuya realización no es la culpable de la corrupción del país ni mucho menos la responsable de la educación de sus hijos y de los míos, soy un convencido de que la calidad de la televisión colombiana ha aumentado sustancialmente y que se ha atrevido a explorar distintos formatos superando los ‘culebrones’ provenientes de México.

Y cuando hablo de calidad me refiero no solo a los temas que aborda y los formatos novedosos que utiliza, sino a la manera como se recrea nuestra realidad. Y allí juegan varios factores como la capacidad actoral, el hilo narrativo, la música, el manejo de cámaras, la edición de video y de audio, el uso de exteriores, la limpieza escénica y la credibilidad de la misma. Por eso, en épocas en las que al parecer está de moda criticar, producciones como La Promesa del canal Caracol, se lleva mis aplausos.

La serie se atrevió a mostrar la trata de personas, una problemática que, a mi juicio, debería tener más eco en los medios de comunicación que las rabietas ‘tuiteras’ de nuestros funcionarios y exfuncionarios públicos, y lo hizo de una manera responsable pues sus libretos los recrearon basados en cifras y hechos reales. La aplaudo porque muestran sin vergüenza el mundo de la prostitución, por la crudeza necesaria en el tratamiento de sus escenas, porque advierte y enseña para prevenir, porque con un casting excepcional retrata a los victimarios como gente corriente sin caer en estigmatizaciones que falseen la realidad.

Contar y recrear nuestra historia es deber de la televisión, construir el porvenir es función nuestra. Bendito sea el control remoto.

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Autor: Santiago Gomez
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